Creo que es porque me suelo quedar sola, y en lugar de aprovechar para estar a mis anchas, le cedo el espacio al bajón. No es que la soledad me deprima, también me quedo sola otras tardes a la semana, pero generalmente las aprovecho para hacer cosas que el trabajo no me deja. Tampoco es el aburrimiento. O bueno, vale, si estoy ocupada me pasa menos, pero está claro que ahí hay algo que subyace, no es normal acabar de ese humor "por nada".
Hoy me he levantado con las pilas relativamente puestas. Relativamente, porque tengo anemia, y me la estoy cuidando, pero creo que tardaré un tiempo en recuperarme, según dicen.
Lo de la anemia también tiene su tela. No sé ni desde cuándo la tengo, pero llevaba mucho tiempo con ataques bestiales de cansancio y molestias en las articulaciones. Pensaba que era algo psicológico, como una respuesta exagerada al estrés, pero resulta que no, que es físico. Bueno, el estrés sostenido no es bueno para nadie y seguro que no me ha ayudado en esto, claro, más bien habrá aportado algo negativo.
Total, que como detesto las pruebas médicas y sobre todo que me pinchen, no iba a hacerme análisis. Tampoco era ilógico pensar que el asunto tenía una raíz psicológica, ya que la primera vez que noté que no me recuperaba del cansancio fue en una época de excesivos quehaceres, y cada vez que tenía un poco más de trabajo de la cuenta reaccionaba igual.
Al final me rendí, le eché valor y fui a hacerme los puñeteros análisis. La respuesta llegó al cabo de unos días. Fui al médico con mi hoja de resultados, llena de asteriscos en la parte que habla del hierro, y enseguida me dijo lo que tenía.
Desde que me descubrieron esta molestia/enfermedad, me pregunto si las cosas habrían sido diferentes de haberlo sabido antes. Vamos, si habría tenido energía como para hacer cosas que me planteé y acabé abandonando. Si mi vida habría sido un poco mejor.
De momento, el diagnóstico me explica:
- El cansancio, claro.
- Las molestias como el hormigueo y quizá la hipersensibilidad en la piel.
- Por qué dormía tan mal.
- Mi falta de iniciativa, porque soy una persona bastante activa que antes siempre estaba proyectando cosas.
- La tristeza generalizada que tengo (lo de los sábados es otra cosa, eso creo que sí es de "coco").
- La falta de aire haciendo deporte, aunque también he tenido durante mucho tiempo una mala forma física. Ahora es mejor, pero tengo días de fatiga fuerte que me apuntan a la falta de hierro.
- Mi cantinela de "odio mi trabajo más de lo habitual".
¿Qué estoy haciendo para mejorar? Estoy en una especie de período de pruebas. Creo que mi médico quiere ver si es algo transitorio y estamos esperando a otro próximo análisis. Yo ya sé que no es pasajero, ya se dará cuenta al ver esos resultados. Mientras tanto, me dedico a comer todo el hierro que puedo: carne, paté, ciruelas pasas, huevos... Bueno, dentro de un orden, aún no desayuno chuletón. También tomo bastante vitamina C para fijar lo que asimilo. He dejado el café, el té, las bebidas carbonatadas...
Todo eso lo hago según veo consejos en internet. No hago locuras, no digo amén a la primera página web que me dice que tal cosa es buena, pero si encuentro un consejo que me parece razonable, lo contrasto. Y tampoco va a ser malo beberse el zumo de dos o tres naranjas al día.
De momento, veo que de vez en cuando tengo algún que otro día más "enérgico", con más ganas de hacer cosas e incluso con más alegría. También estoy durmiendo mejor.
Ahora me pregunto qué pasará cuando me recupere del todo: ¿Empezaré a ser la reina del gimnasio? ¿Volveré a estudiar? ¿Tendré más confianza en mí misma?
No hay comentarios:
Publicar un comentario