miércoles, 2 de septiembre de 2009

Back

Bueno, aquí de nuevo... No he comprado lápices ni cuadernos, pero hoy tocaba ir a cierta conocida cadena de bricolaje y he salido con cosas que en principio no estaban en la lista:

- Dos paquetes de clavitos de esos de colgar cuadros.
- Dos sargentas, que sirven para fijar una pieza que quieres cortar con sierra, por ejemplo.
- Un bote de cola que supongo que también se pegoteará y habrá que tirar... y que conste que una limpia la boquilla.
- Una regleta para ordenar todos los enchufes y dejar de usar ladrones.
- Un listón de madera para una puerta.
- Masilla arreglatodo.

Me habría comprado una Dremel, pero me ha parecido pasarme. No sé si me hace falta, por mucho que me atraiga ese cacharrillo.

No me suelen gustar las grandes superficies, pero con ésta hago una excepción: me encanta curiosear entre taladros, llaves, sierras y demás. Además, no me pierdo, ahí me oriento muy bien, yo, que no tengo un buen sentido de la orientación. Y no sé... que se vayan enterando algunos de que no todas las mujeres que aparecen por esos sitios son simples acompañantes de sus maridos o novios. Aunque creo que hoy he sido la única.

En serio, yo disfrutaría haciendo de chapuzas del vecindario, incluso las de electricidad, si es que no son muy complicadas.

A ver cuándo se vuelve todo el alijo que me he traído en mi contra, porque una vez no hice caso de ese refrán de no mostrar las habilidades propias en público, alguien se dio cuenta de que no se me daba mal... y ahora me suelen "aprovechar" para hacer chapuzas. Claro que a mí la mayor parte de las veces me gusta meterme en danzas de esas. Es una terapia que me funciona.

No hay comentarios:

Publicar un comentario