No, nada... que aguanto mejor las abdominales que muchos tíos del gimnasio. Que, en general, estoy realmente fuerte. Se me marcan los hombros y tengo unos muslos que ya se van pareciendo a los de un cinturón negro.
Y que eso no termina de animarme. Estoy en una curva descendente hacia la tristeza.
¿Qué cojones hago para tirar p'alante? Esta tarde he vuelto al tema de para qué vivo, si ya he visto lo que hay y no me gusta.
Encima, ni siquiera puedo hablar de ello en voz alta. Nadie quiere a la gente triste como yo.
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