Tenía cosas que contar, pero se las he confiado a mi feisbú. La primera es un cambio laboral importante que me ha librado de la jefatura problemática que teníamos. Me puedo permitir el lujo de echarle miradas por encima del hombro, cuando nos vemos por el pasillo, y lo acusa. Sí, ya sé que no hay que ser vengativos, pero es que me ha hecho toda suerte de putadas laborales. Por otra parte, se comprende mi actitud, supongo, o si no, no me pasarían estas cosas: dos personas me han preguntado qué tal ahora, y me han dicho "Mejor, ¿verdad?" antes de que me diera tiempo a responder. En fin, esa es la medida de la incompetencia jerárquica que padecíamos. Ahora estoy en un punto que me parece que es el que quería alcanzar. Ya era hora.
Estoy muy creativa últimamente, gracias a un curso al que me he apuntado. Me mandan hacer toda suerte de chorradas, pero cuando las hago veo que me cambia el punto de vista de las cosas, que es como si se me abriera una compuerta en el cerebro y fluyera todo lo que tengo ahí almacenado. Es posible que eso redunde en la vida en general, ojalá. De hecho, parece que desde hace algún tiempo me tomo las cosas con más calma.
Y sigo medio-pasando del impresentable. Cuando le veo, me alegro, pero si pasan unos días sin que nos encontremos, se me olvida que existe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario