miércoles, 23 de noviembre de 2011

Cualquier excusa es buena para tener ansiedad

Cuando algo va mal, porque va mal. Cuando va bien, porque me cuesta creerlo. El caso es que me resulta difícil relajarme y estar a gusto. Tiempo al tiempo. Al menos, duermo horas y horas, todo lo que no dormía antes. Es decir, está claro que la situación me afectaba, y mucho. Afortunadamente, apenas tomé pastillas, pero si hubiera cedido un poco más, ahora quizá tendría un problema todavía más serio. Con esas cosas no se juega.

Hmmm... tengo sueño otra vez, y hoy puedo echar una siestecilla dentro de un momento. A aprovechar.

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