Cuando algo va mal, porque va mal. Cuando va bien, porque me cuesta creerlo. El caso es que me resulta difícil relajarme y estar a gusto. Tiempo al tiempo. Al menos, duermo horas y horas, todo lo que no dormía antes. Es decir, está claro que la situación me afectaba, y mucho. Afortunadamente, apenas tomé pastillas, pero si hubiera cedido un poco más, ahora quizá tendría un problema todavía más serio. Con esas cosas no se juega.
Hmmm... tengo sueño otra vez, y hoy puedo echar una siestecilla dentro de un momento. A aprovechar.
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