Melancólicamente, he ido guardando mis pijamas de verano en el cajón. Me he duchado y ya me he puesto ropa de invierno. Diciembre, a la vuelta de la esquina. Tendré que ir pensando en regalos de Navidad. No sé de dónde voy a sacar el tiempo para ir a comprarlos, pero más vale que me ponga las pilas ya, nada de dejarlo todo para la locura del último fin de semana antes de las fiestas.
Sigo bien en el trabajo, así que tendré que hacerme a la idea de que esto es así, no puedo estar todo el día pensando en que algo puede estropearse. Las otras dos patas de la vida, salud y amor, una bien y la otra mal. No hace falta mucho esfuerzo para adivinar cuál es cual, a que no...
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