Sí, por fin estoy feliz en el curro, ya era hora. Ojalá dure.
También ando con un cansancio tremendo, en parte por el estrés de las novedades laborales y en parte porque... huh, no sé, supongo que siempre asumo más cosas de las que debería, y luego me pasan factura. Esta vez la factura ha venido en forma de bajón de defensas emocional. Llevaba tiempo haciéndome la firme con el impresentable ese, y ayer no pude evitar mirarle. Mierda. Luego creí leer en su lenguaje corporal que todavía le gusto: cada vez se inclinaba más hacia donde yo estaba. En fin, espero estar más en forma esta semana. Lo que no puede ser, o no debe ser, pues no será.
No hay comentarios:
Publicar un comentario