domingo, 26 de febrero de 2012

Siesta

Hoy que tenía el sofá para mí sola, me he sentado a leer después de comer. O mejor dicho, a intentarlo, porque se me caía el libro de las manos, sin que fuera aburrido. He decidido dejarlo y dormir una pequeña siesta. Mala idea.

Son casi las seis y media y todavía no me he despertado del todo, y aún tengo frío, a pesar de que me había echado una manta por encima. No puedo leer, no hay nada interesante en la tele, no, no, nonono...

Necesitaba dormir, porque he tenido una noche un poco insomne, pero no debería haberlo esta tarde. Es como si viera la pantalla entre neblinas. ¿Seguir durmiendo? Ni hablar, me desvelaría para la noche. Sólo puedo arrastrarme por los restos del domingo...

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