Buenooo, me han ingresado la devolución en un tiempo récord de tres días. Compadezco a los pobres que se pasan hasta meses esperando.
En realidad, como no tengo ningún proyecto concreto para esa pasta, me da igual. Me hace sentir mejor el hecho de que no ha habido ningún problema y además ha ido todo raudo y veloz. Extraño, teniendo en cuenta que están implicados Hacienda y el banco, y un montón de conexiones informáticas.
No ha sido un día muy fácil, me he mosqueado un poco con mi jefe, y él conmigo, supongo. Pero es que las cosas no son gratis: si trabajo de más, quiero compensaciones.
Un día de estos me van a mandar a buscar las compensaciones al despacho de Gestión de Personal.
Glubs.
Leyendo: Anne Holt, Crepúsculo en Oslo. Bueno, lo que se dice leer...
Escuchando: eso mismo, lo de Holt en forma de audiolibro. Pero ahora precisamente, no.
Estado de ánimo: ya no puedo hablar de bajón, pero tengo varios mezclados, como satisfacción, ligero enfado y sobresalto, o indeterminación. Según lo que piense, que cambia de un segundo a otro. Sí, soy la leche, y no en un sentido muy positivo.
viernes, 7 de mayo de 2010
jueves, 6 de mayo de 2010
Menos pensar y más hacer
Me han regalado una revista. Puro marketing. No es que estuviera mal, pero ahora me cuesta más leer artículos en papel que leerlos en pantalla. Menos mal que no me pasa con los libros... aún.
Como no me apetecía leer y en el momento no podía hacer otra cosa, he pensado: "Ahora", y me he puesto a bocetar una imagen de la revista. Y ha salido bien, aunque hacía tiempo que no me ponía con el lápiz.
Creo que la cuestión es llevar un lápiz en la mano el máximo de tiempo posible. Bueno, eso y dejar una libreta a mano, claro. Lo de pensar "tengo que hacerlo" sólo conduce a no hacerlo, porque en realidad nadie me presiona, no es nada obligatorio.
Como decía Picasso, si viene la inspiración, que te pille trabajando.
Como no me apetecía leer y en el momento no podía hacer otra cosa, he pensado: "Ahora", y me he puesto a bocetar una imagen de la revista. Y ha salido bien, aunque hacía tiempo que no me ponía con el lápiz.
Creo que la cuestión es llevar un lápiz en la mano el máximo de tiempo posible. Bueno, eso y dejar una libreta a mano, claro. Lo de pensar "tengo que hacerlo" sólo conduce a no hacerlo, porque en realidad nadie me presiona, no es nada obligatorio.
Como decía Picasso, si viene la inspiración, que te pille trabajando.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Devolución
Vaya, la declaración de la renta me da a devolver, qué bien.
Lo malo es que no me puedo dar ningún capricho para celebrarlo.
No, no es que tenga ningún embargo, es que la wishlist ya la tengo vacía, o casi. Me quedaba el ebook, y no me lo voy a comprar hasta que bajen a 120 euros. Ya los hay por menos de 200. Necesito uno que me deje subrayar, por si las moscas. Parece ser que no lo hacen todos.
En cuanto al tablet, como Mocosoft no va a hacerle la competencia al Ipad, es de suponer que éste no bajará de precio. Y no quiero un Ipad. Voy a seguir tirando con este PC hasta que se rompa, y luego posiblemente pillaré un netbook, a no ser que la pantalla me desengañe del todo, que es el único inconveniente que le veo. Es que el tamaño importa, y mucho, cuando se trata de la vista. También puedo esperar, esperar y esperar, y comprarme el tablet que saque alguna empresa del Lejano Oriente, y que me sirva también de ebook. Pobres de mis ojos.
Aiss... vivo en una sociedad de consumo, pero si mis aspiraciones de consumo ya están cubiertas, ¿qué me queda? ¿Irme a vivir a un monasterio con wifi? Decididamente, en el fondo está todo tan vacío...
Lo malo es que no me puedo dar ningún capricho para celebrarlo.
No, no es que tenga ningún embargo, es que la wishlist ya la tengo vacía, o casi. Me quedaba el ebook, y no me lo voy a comprar hasta que bajen a 120 euros. Ya los hay por menos de 200. Necesito uno que me deje subrayar, por si las moscas. Parece ser que no lo hacen todos.
En cuanto al tablet, como Mocosoft no va a hacerle la competencia al Ipad, es de suponer que éste no bajará de precio. Y no quiero un Ipad. Voy a seguir tirando con este PC hasta que se rompa, y luego posiblemente pillaré un netbook, a no ser que la pantalla me desengañe del todo, que es el único inconveniente que le veo. Es que el tamaño importa, y mucho, cuando se trata de la vista. También puedo esperar, esperar y esperar, y comprarme el tablet que saque alguna empresa del Lejano Oriente, y que me sirva también de ebook. Pobres de mis ojos.
Aiss... vivo en una sociedad de consumo, pero si mis aspiraciones de consumo ya están cubiertas, ¿qué me queda? ¿Irme a vivir a un monasterio con wifi? Decididamente, en el fondo está todo tan vacío...
martes, 4 de mayo de 2010
No me gusta la normalidad
Definitivamente fue un asco lo de las anginas, pero ahora que se ha vuelto a instalar la rutina, no me alegro de haber vuelto. Al ver el banco, la academia, el bosquecillo, la fábrica, como siempre, a través de las ventanas del bus, pensaba: "No os he echado de menos, podríais haber desaparecido, por lo que a mí respecta".
En plena fiebre, sabes que es mejor estar sana y currar que estar a punto de entrar en ebullición, por muy cómodo que sea tu sofá. Puro sentido común; no hay nada peor que no tener salud. Luego ves que, de todos modos, lo mejor sería estar sana y poder quedarte en casita hasta la hora que te apetezca.
Da igual, porque no hay remedio. No es como en la escuela, cuando te alegrabas de ver a los amiguitos del colegio después de una gripe. Estos días me he sentido bastante indiferente, y no es que no aprecie a algunos de mis compañeros. Simplemente me sentía mejor hace una semana, cuando no tenía que levantarme para ir al curro.
¿De qué me extraño? Son simples pruebas de que estoy en el lugar equivocado. Lo normal en mí. Hasta he vuelto a hacer planes de huida, claro. Con eso se completa mi normalidad.
En plena fiebre, sabes que es mejor estar sana y currar que estar a punto de entrar en ebullición, por muy cómodo que sea tu sofá. Puro sentido común; no hay nada peor que no tener salud. Luego ves que, de todos modos, lo mejor sería estar sana y poder quedarte en casita hasta la hora que te apetezca.
Da igual, porque no hay remedio. No es como en la escuela, cuando te alegrabas de ver a los amiguitos del colegio después de una gripe. Estos días me he sentido bastante indiferente, y no es que no aprecie a algunos de mis compañeros. Simplemente me sentía mejor hace una semana, cuando no tenía que levantarme para ir al curro.
¿De qué me extraño? Son simples pruebas de que estoy en el lugar equivocado. Lo normal en mí. Hasta he vuelto a hacer planes de huida, claro. Con eso se completa mi normalidad.
lunes, 3 de mayo de 2010
Con la vuelta
Al volver a la vida normal, y quién sabe si también por la primavera, han vuelto dos cosas: mi mal rollo habitual y mis ganas de hacer cosas. No son contradictorios, una cosa tira de la otra. Y para la segunda, me vale todo: vídeos de Youtube para aprender esto y lo otro, la página de la UNED por si me apeteciera matricularme en algo (me lo tengo prohibido, en el fondo), mis cuadernos para escribir y bocetar...
Más vale que me lo tome con calma. No lo he comentado con nadie, pero he tenido fiebre más días de los "oficiales". Afortunadamente, ha desaparecido. Tendré que hacer caso a mi intuición y no aprender más que una cosa al día, ni escribir más que esquemas para desarrollar dentro de unas semanas.
Sin embargo... las manos me piden manualidades, por ejemplo, y el cerebro bulle, aunque sea con puras bobadas.
A lo mejor lo más conveniente es aficionarme a la tila.
Más vale que me lo tome con calma. No lo he comentado con nadie, pero he tenido fiebre más días de los "oficiales". Afortunadamente, ha desaparecido. Tendré que hacer caso a mi intuición y no aprender más que una cosa al día, ni escribir más que esquemas para desarrollar dentro de unas semanas.
Sin embargo... las manos me piden manualidades, por ejemplo, y el cerebro bulle, aunque sea con puras bobadas.
A lo mejor lo más conveniente es aficionarme a la tila.
domingo, 2 de mayo de 2010
Cry For Help
El problema, el problema es que no soy capaz de pasar página. Las cosas me duelen durante años y años, décadas y décadas. Literalmente. No supero las cosas. Eso es necesitar ayuda, ¿verdad?
sábado, 1 de mayo de 2010
¿Por qué no le aguanto? Autoanálisis
No sé hasta qué punto es pura manía mía. No aguanto que se ponga las gafas de sol para todo, en lugar de preguntarle al médico por qué le molesta la claridad de un tiempo a esta parte. Encima, son unas gafas de sol que quizá no sean buenas para la vista, así que el problema se multiplica. No aguanto ese gesto estúpido de meterse el dedo en la nariz. Dice que no saca nada, que solamente es que se le reseca la piel y le alivia hacer eso. Pues nada, todo un espectáculo, y otra cosa que tampoco le preguntará al médico, quién sabe si relacionada con lo de las gafas. Luego es todo un show verle con las puñeteras gafas, un horrible plaid a cuadros procedente de Escocia por encima y, muchas veces, el mando de la tele en la mano. Tiene una pinta extrañísima. Tampoco aguanto nada de lo que ve en la tele cuando viene a casa y ocupa la sala, pero eso me pasa con otras personas, por eso decía que quizá entre ahí mi propia personalidad. El caso es que me enfurece muchísimo más que el resto. Será que tengo una particular fobia a que me pongan deportes en la pantalla. Eso, y las pelis que le gustan, que jamás coinciden con mis propios gustos.
Verle comer me da asco; prefiero no estar cerca, pero a veces no hay más remedio. Se llena los dedos de grasa y luego echa la mano a cualquier cosa. Tuve una temporada en la que no soportaba su aliento, aunque con razón, porque no se lavaba los dientes con pasta; sólo con un cepillo tan gastado que tenía todas las fibras curvadas. Lo he visto. Pero tampoco me gusta su olor personal. En fin, realmente tengo un problema con el olor ajeno, sobre todo con el masculino. No hablo de mala higiene, no es eso, es que cada uno olemos distinto, y normalmente no me gusta percibirlo.
No me gusta esa forma mandona que tiene de hablar a veces, como si nadie más en este mundo tuviera una versión válida, no me gusta su forma de pensar, tenga o no razón. No reconoce sus defectos jamás, no pide perdón. A veces parece justificar lo injustificable, a veces parece que se alinea incluso con el Vaticano en ciertos temas. Si fuera mi pareja, haría años que le habría mandado a freír puñetas.
No es que todo lo suyo sea malo. Tiene cosas buenas, quizá la buena intención general. Aunque putadas sí que me ha hecho. De todos modos, este "no poder verle" es anterior. Me enferma cuando estoy tranquilita donde sea, y zas, allá que viene. De acuerdo, tiendo a cogerle manía a la gente, pero en este caso mi umbral de intolerancia es mucho más bajo, me llena el gorro mucho antes que nadie y reconozco que no siempre tengo razón.
Joder, no pensaba que este post iba a servir para nada, pero acabo de darme cuenta de que realmente es una persona difícil de soportar en cuanto a sus costumbres. Lo único que yo puedo cambiar es mi reacción; debería ser más suave. Debería respirar hondo, pero... ya digo que no me gusta su olor.
No aguanto su calva, su ropa, no aguanto que saque defectos a los demás y no vea los propios.
Desde luego, no voy a decir quién es. Hay un amplio menú, estoy rodeada de cromosomas cojos: padre y hermanos, sobrinos, tíos que viven aquí mismo, tíos que viven más lejos pero que son asiduos...
Se admiten críticas. Cualquiera es bienvenida, en principio.
Verle comer me da asco; prefiero no estar cerca, pero a veces no hay más remedio. Se llena los dedos de grasa y luego echa la mano a cualquier cosa. Tuve una temporada en la que no soportaba su aliento, aunque con razón, porque no se lavaba los dientes con pasta; sólo con un cepillo tan gastado que tenía todas las fibras curvadas. Lo he visto. Pero tampoco me gusta su olor personal. En fin, realmente tengo un problema con el olor ajeno, sobre todo con el masculino. No hablo de mala higiene, no es eso, es que cada uno olemos distinto, y normalmente no me gusta percibirlo.
No me gusta esa forma mandona que tiene de hablar a veces, como si nadie más en este mundo tuviera una versión válida, no me gusta su forma de pensar, tenga o no razón. No reconoce sus defectos jamás, no pide perdón. A veces parece justificar lo injustificable, a veces parece que se alinea incluso con el Vaticano en ciertos temas. Si fuera mi pareja, haría años que le habría mandado a freír puñetas.
No es que todo lo suyo sea malo. Tiene cosas buenas, quizá la buena intención general. Aunque putadas sí que me ha hecho. De todos modos, este "no poder verle" es anterior. Me enferma cuando estoy tranquilita donde sea, y zas, allá que viene. De acuerdo, tiendo a cogerle manía a la gente, pero en este caso mi umbral de intolerancia es mucho más bajo, me llena el gorro mucho antes que nadie y reconozco que no siempre tengo razón.
Joder, no pensaba que este post iba a servir para nada, pero acabo de darme cuenta de que realmente es una persona difícil de soportar en cuanto a sus costumbres. Lo único que yo puedo cambiar es mi reacción; debería ser más suave. Debería respirar hondo, pero... ya digo que no me gusta su olor.
No aguanto su calva, su ropa, no aguanto que saque defectos a los demás y no vea los propios.
Desde luego, no voy a decir quién es. Hay un amplio menú, estoy rodeada de cromosomas cojos: padre y hermanos, sobrinos, tíos que viven aquí mismo, tíos que viven más lejos pero que son asiduos...
Se admiten críticas. Cualquiera es bienvenida, en principio.
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