viernes, 7 de mayo de 2010

Ya tengo la pasta

Buenooo, me han ingresado la devolución en un tiempo récord de tres días. Compadezco a los pobres que se pasan hasta meses esperando.

En realidad, como no tengo ningún proyecto concreto para esa pasta, me da igual. Me hace sentir mejor el hecho de que no ha habido ningún problema y además ha ido todo raudo y veloz. Extraño, teniendo en cuenta que están implicados Hacienda y el banco, y un montón de conexiones informáticas.

No ha sido un día muy fácil, me he mosqueado un poco con mi jefe, y él conmigo, supongo. Pero es que las cosas no son gratis: si trabajo de más, quiero compensaciones.
Un día de estos me van a mandar a buscar las compensaciones al despacho de Gestión de Personal.
Glubs.

Leyendo: Anne Holt, Crepúsculo en Oslo. Bueno, lo que se dice leer...
Escuchando: eso mismo, lo de Holt en forma de audiolibro. Pero ahora precisamente, no.
Estado de ánimo: ya no puedo hablar de bajón, pero tengo varios mezclados, como satisfacción, ligero enfado y sobresalto, o indeterminación. Según lo que piense, que cambia de un segundo a otro. Sí, soy la leche, y no en un sentido muy positivo.

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