Vaya, la declaración de la renta me da a devolver, qué bien.
Lo malo es que no me puedo dar ningún capricho para celebrarlo.
No, no es que tenga ningún embargo, es que la wishlist ya la tengo vacía, o casi. Me quedaba el ebook, y no me lo voy a comprar hasta que bajen a 120 euros. Ya los hay por menos de 200. Necesito uno que me deje subrayar, por si las moscas. Parece ser que no lo hacen todos.
En cuanto al tablet, como Mocosoft no va a hacerle la competencia al Ipad, es de suponer que éste no bajará de precio. Y no quiero un Ipad. Voy a seguir tirando con este PC hasta que se rompa, y luego posiblemente pillaré un netbook, a no ser que la pantalla me desengañe del todo, que es el único inconveniente que le veo. Es que el tamaño importa, y mucho, cuando se trata de la vista. También puedo esperar, esperar y esperar, y comprarme el tablet que saque alguna empresa del Lejano Oriente, y que me sirva también de ebook. Pobres de mis ojos.
Aiss... vivo en una sociedad de consumo, pero si mis aspiraciones de consumo ya están cubiertas, ¿qué me queda? ¿Irme a vivir a un monasterio con wifi? Decididamente, en el fondo está todo tan vacío...
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