No sé hasta qué punto es pura manía mía. No aguanto que se ponga las gafas de sol para todo, en lugar de preguntarle al médico por qué le molesta la claridad de un tiempo a esta parte. Encima, son unas gafas de sol que quizá no sean buenas para la vista, así que el problema se multiplica. No aguanto ese gesto estúpido de meterse el dedo en la nariz. Dice que no saca nada, que solamente es que se le reseca la piel y le alivia hacer eso. Pues nada, todo un espectáculo, y otra cosa que tampoco le preguntará al médico, quién sabe si relacionada con lo de las gafas. Luego es todo un show verle con las puñeteras gafas, un horrible plaid a cuadros procedente de Escocia por encima y, muchas veces, el mando de la tele en la mano. Tiene una pinta extrañísima. Tampoco aguanto nada de lo que ve en la tele cuando viene a casa y ocupa la sala, pero eso me pasa con otras personas, por eso decía que quizá entre ahí mi propia personalidad. El caso es que me enfurece muchísimo más que el resto. Será que tengo una particular fobia a que me pongan deportes en la pantalla. Eso, y las pelis que le gustan, que jamás coinciden con mis propios gustos.
Verle comer me da asco; prefiero no estar cerca, pero a veces no hay más remedio. Se llena los dedos de grasa y luego echa la mano a cualquier cosa. Tuve una temporada en la que no soportaba su aliento, aunque con razón, porque no se lavaba los dientes con pasta; sólo con un cepillo tan gastado que tenía todas las fibras curvadas. Lo he visto. Pero tampoco me gusta su olor personal. En fin, realmente tengo un problema con el olor ajeno, sobre todo con el masculino. No hablo de mala higiene, no es eso, es que cada uno olemos distinto, y normalmente no me gusta percibirlo.
No me gusta esa forma mandona que tiene de hablar a veces, como si nadie más en este mundo tuviera una versión válida, no me gusta su forma de pensar, tenga o no razón. No reconoce sus defectos jamás, no pide perdón. A veces parece justificar lo injustificable, a veces parece que se alinea incluso con el Vaticano en ciertos temas. Si fuera mi pareja, haría años que le habría mandado a freír puñetas.
No es que todo lo suyo sea malo. Tiene cosas buenas, quizá la buena intención general. Aunque putadas sí que me ha hecho. De todos modos, este "no poder verle" es anterior. Me enferma cuando estoy tranquilita donde sea, y zas, allá que viene. De acuerdo, tiendo a cogerle manía a la gente, pero en este caso mi umbral de intolerancia es mucho más bajo, me llena el gorro mucho antes que nadie y reconozco que no siempre tengo razón.
Joder, no pensaba que este post iba a servir para nada, pero acabo de darme cuenta de que realmente es una persona difícil de soportar en cuanto a sus costumbres. Lo único que yo puedo cambiar es mi reacción; debería ser más suave. Debería respirar hondo, pero... ya digo que no me gusta su olor.
No aguanto su calva, su ropa, no aguanto que saque defectos a los demás y no vea los propios.
Desde luego, no voy a decir quién es. Hay un amplio menú, estoy rodeada de cromosomas cojos: padre y hermanos, sobrinos, tíos que viven aquí mismo, tíos que viven más lejos pero que son asiduos...
Se admiten críticas. Cualquiera es bienvenida, en principio.
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