domingo, 30 de septiembre de 2012

Presión

El postgrado me trae un poco loca. No es aquello de estudiar horas y horas, pero hay trabajo para aburrir. De momento, estoy respetando mi propia norma de no hacer nada los domingos. No sé hasta cuando. Sólo sé que, si rompo esa norma, puedo pagarlo caro. Me da miedo el estresarme, porque tengo una respuesta física muy fuerte ante el estrés. A veces una sola tarde de nervios me ha costado dos semanas de agotamiento, no lo digo en broma. Creo que ahora tengo más resistencia, sobre todo desde que empecé a hacer deporte, pero tengo que cuidarme. Llegué a creer que tenía fibromialgia, síndrome de fatiga crónica... La sensación era rarísima, como una especie de hormigueo tenso en los brazos. Y psicológicamente también me encontraba muy mal.

Ayer, por ejemplo, me pasé el día haciendo un trabajo y por la noche fui incapaz de relajarme. Dormí un poco, pero me desperté a las tantas. Afortunadamente, esta mañana he podido dormir bastante. Ahora estoy cansada, sin más. No me vendría mal que mañana fuera fiesta. Bueno, soñar es gratis. Tendré que focalizar el próximo festivo.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Despresurizando

Dura semana, aunque no laboralmente. Tampoco en relación con lo demás, en general. Llevo más o menos bien lo del gimnasio y lo que hago en mis ratos libres, léase hobbies. Lo que ocurre es que han sido, o están siendo, unos días raros, salpicados de una colección de chispazos de mala suerte, contratiempos o como sea que se llamen.

Quizá esta mañana haya sido la mejor de las cinco. Me he llevado un elogio que aprecio mucho. He podido tomar algunas decisiones que se estaban retrasando demasiado por las circunstancias. Bueno, en realidad, me han dado una noticia regularcilla, pero que me ha servido para hacerme una idea clara de qué es lo que hay que hacer en el trabajo. También he conocido a alguna que otra persona interesante. Está bien eso de conectar desde el principio con alguien... aunque el tiempo dirá si esa conexión es sólida. De momento, tiene un toque de flechazo... amistoso. ¿O qué os creíais, iba yo a tener la buena suerte de un flechazo romántico?

¿Qué más? El miércoles volví a quedar con mi colega "chapas". Ya no tenía un viaje que contar, pero sí una visita que hizo a unos grandes almacenes, y la verdad es que fue como un cursillo de compras que yo no deseaba hacer. No me hacía ninguna falta conocer las medidas exactas de eso que necesitaba comprar, las marcas, sus tribulaciones y sus regateos... Sigo sin entender por qué siempre da tanta importancia a unos detalles tan tontos y por qué infla una historia que se puede contar en dos frases de modo que acaba durando media hora. Una historia en la que casi nadie tiene ni el más mínimo interés, además. Me alegré de que nos viéramos, pero acabé luchando contra el aburrimiento, como casi siempre.

Para variar, tengo un fin de semana apretado. Quería hacer un montón de cosas, pero con calma. Sin embargo, ya me han complicado la mañana del sábado, e incluso todo el día. En fin, será mejor que me lo tome con humor, porque está claro que no voy a tener mucho tiempo de pensar en cosas negativas. Feliz fin de semana.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Mortalidad

No me gusta la vida, pero me tira para atrás todo lo relacionado con la muerte. Mucho. Es una mezcla de rechazo y rabia lo que me provoca. Otra razón para no tener hijos que tengan que pasar por algo así en su propia vida.

Nunca he hecho testamento, ni siento la menor necesidad de hacerlo. Mis herederos tendrán que apañárselas sin pistas.

No tengo un seguro de vida propio, de esos que te cubren los gastos funerarios y demás. Siempre me ha tirado para atrás eso de que las cuotas te recuerden mes a mes que llegará un día en que ya no estarás para pagarlas.

No sé qué quiero que hagan conmigo el día que palme. Me horrorizan tanto las tumbas como la incineración, quizá un poco más esta última, por fobia al fuego y a las altas temperaturas. No me hace mucha gracia donar mi cuerpo a los futuros médicos para que aprendan en él, porque, bueno, eso de que jueguen con tus trozos unos críos de dieciocho años... y además, cuando ya estás inutilizada, lo que hacen es incinerarte, si no me equivoco. Tirarme al mar, descartado, es lo mismo que un cementerio, con peces en lugar de gusanos. Momificarme ni siquiera es una opción, y las momias me dan miedo. A este paso, me veo convertida en figura de museo de ese médico que hace esculturas con cuerpos despellejados.

No creo que, con semejante panorama, suicidarme sea una opción. Da igual el calibre de la depresión que tenga.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Envidia

Veo a una pareja de la mano. El chico es corriente, un tío de los que van con una camiseta cutre y bermudas, un Mariano cualquiera, ni guapo ni feo. Ella... Uf, tiene una extraña gordura que se concentra en sus piernas, en forma de grasa, celulitis y unas varices demasiado grandes para su edad.

Como siempre, comparo. No tengo esas piernas. Vale que no mida 1,80 y en consecuencia no sean como las de Julia Roberts, pero no están tan mal. Algunos pequeños defectos, pero forma aceptablemente bonita. Mientras no enseñe la parte superior, que es donde se me concentra la celulitis, ningún problema. Además, las tengo más o menos curradas a base de gimnasio.

La cara, apenas se la he visto; sólo un poco, de medio lado. Me ha parecido que sus rasgos eran normales y corrientes. Su pelo, un desastre de rizos fritos oscuros. Su ropa, sin un gusto especialmente bueno. No debería llevar esa falda tan corta con esas piernas. Nada de clase. Creo que yo tengo mejor aspecto, sin ser tampoco ninguna maravilla: estatura media, ojos gris claro, vagamente atlética (o eso espero, teniendo en cuenta lo que me cuesta en sudor).

Nada, no lo entiendo. ¿Cómo es que una chica con un aspecto malo anda con un tipo normal de la mano? ¿Cómo ligaron? ¿Qué buscaba él? ¿Por qué? ¿Por qué a mí no me pasan esas cosas? ¿Qué me sobra, qué me falta? ¿Soy demasiado atlética para una chica? ¿Tenía razón aquella compañera que pensaba que soy demasiado independiente? ¿Tengo que bajar el nivel de mis exigencias? ¿Todavía más? ¿Por qué estoy siempre sola? ¿Por qué prácticamente no se me acercan? ¿Por qué sólo tratan de hacerlo uno o dos casos desesperados, de esos que dan ganas de huir a todas las mujeres normales?


viernes, 14 de septiembre de 2012

Pendrive

Tenía en un cajón un pendrive viejo. Se me ha ocurrido reaprovecharlo, y para eso he tenido que revisar lo que había grabado en él. Me he encontrado con un montón de archivos sobre proyectos que no pude llevar a cabo, malos recuerdos, fotos ridículas... y una carta de amor desesperado.

La cosa fue que hace años me volví bastante loca por un tío y acabé mandándole una carta en la que insinuaba con relativa claridad mis sentimientos. Lo entendió perfectamente y su respuesta fue ignorarme. Lo sé porque tuve dudas de si la había recibido, le pregunté y dijo que ya me había contestado. Obviamente, con el silencio. Y eso, después de meses de tontear conmigo y hacer que mis nervios se pusieran de punta. 

Muy bien, aún hoy día me viene a la cabeza la frase que le habría dicho de no haber estado tan destrozada: vete a tomar por el culo. Se entiende que estuviera solo, a pesar de ser guapo. Nunca supe cuál era su problema, pero algo le pasaba: traía de cabeza a la mitad de la población femenina, juraría que se inventó una novia, y probablemente dependía de su familia. No sé si era simplemente un soñador inútil, alguien que valía para poco en esta vida. 

Tiempo después, tuve curiosidad de saber dónde paraba, ya que lo último que supe de él fue que se había ido de la ciudad. Le encontré en la web. No parece que haya cambiado de vida: ni tiene un empleo de verdad, ni se ha emparejado, ni nada. Se puede ser bohemio, pero si van pasando los años y no tienes un oficio que te dé de comer, ni lo intentas, es como no ser adulto. Luego dicen de los ni-nis...

Quizá salí ganando cuando creí perder algo grande.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Más breves

- Comienzo del curso. Echo de menos el no tener que pensar que tengo que hacer cosas cuando salgo de trabajar.

- Sin embargo, me siento bien en clase, mejor que en la oficina. Sospecho que no es en la oficina donde debería dejar ese tercio de mi vida.

- Me duele muchísimo cuando pasan de mí. Pero él parece haberse puesto serio y eficiente estos días, y noto la diferencia: no hace el idiota. O sea, que pasa de mí.

- Ahora que ya no tengo tiempo de ir de compras se me ha ocurrido que en realidad sí necesitaba zapatos nuevos. He ido a mi almacén de viejas glorias y he rescatado un par que casi se puede decir que son vintage. Y no hago el ridículo, ni nada.

- He estado haciendo unos deberes del máster. Entre eso y una cosa que tenía que hacer aquí en el ordenador, se me está pasando la tarde sin picotear.

- En general, tampoco tengo muchas ganas de comer entre horas. Anteayer comí más de la cuenta y eso ha hecho que rechace un poco los dulces. Ojalá me dure la abstinencia.

- Me han invitado a cierta actividad social. No me apetece mucho, así que iré. Me da que algo se torcerá y no acabaré muy contenta, y no es que me esté autosugestionando, es que hay un pequeño problema con nombre y apellidos y creo que al final se convertirá en el centro de la cuestión.

- Mi agenda está repleta de pequeños recados que no termino de quitarme de enmedio. Es como si fuera a cámara lenta.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Breves

- Ayer fue un día relativamente agradable, hoy he vuelto a las andadas y sigo con el cabreo y la tristeza interiores.

- He descubierto unos zumos que, si no son naturales, al menos dan el pego bastante bien. No tengo muchas dudas de que son mejores que los normales de brik.

- Me ha alumbrado una micra de creatividad, pero no sé si le sacaré partido.

- "Haz esto ahora que tu padre no está delante" empieza a ser un lema. Manda pelotas.

- Tengo que ducharme, pero no arranco.

- Tristemente, la profecía del ataque a las pensiones va a hacerse realidad.

- Voy a pasarme el domingo sola otra vez.

- Tengo otro millón de novelas por leer en la mesita de noche, aunque me había dicho a mí misma que ya vale de enganchar una sobredosis con otra. No tengo medida.

- Últimamente sólo leo mierda.

- Podría haber socializado, pero ya sé lo que pasa en las kedadas post-vacaciones: "¿Has ido a algún sitio?" "¿Qué has hecho?". Las respuestas del tipo "Me he quedado en casa y ni siquiera me he emborrachado en las fiestas" serán objeto de burlas. Por tanto... a la mierda, he vuelto a quedarme en casa.