El postgrado me trae un poco loca. No es aquello de estudiar horas y horas, pero hay trabajo para aburrir. De momento, estoy respetando mi propia norma de no hacer nada los domingos. No sé hasta cuando. Sólo sé que, si rompo esa norma, puedo pagarlo caro. Me da miedo el estresarme, porque tengo una respuesta física muy fuerte ante el estrés. A veces una sola tarde de nervios me ha costado dos semanas de agotamiento, no lo digo en broma. Creo que ahora tengo más resistencia, sobre todo desde que empecé a hacer deporte, pero tengo que cuidarme. Llegué a creer que tenía fibromialgia, síndrome de fatiga crónica... La sensación era rarísima, como una especie de hormigueo tenso en los brazos. Y psicológicamente también me encontraba muy mal.
Ayer, por ejemplo, me pasé el día haciendo un trabajo y por la noche fui incapaz de relajarme. Dormí un poco, pero me desperté a las tantas. Afortunadamente, esta mañana he podido dormir bastante. Ahora estoy cansada, sin más. No me vendría mal que mañana fuera fiesta. Bueno, soñar es gratis. Tendré que focalizar el próximo festivo.
Ya te queda poco, menos de dos semanas para el próximo festivo ...
ResponderEliminar¿De qué va el postgrado?
Y menos mal. El postgrado... hum, no quiero dar muchas pistas aquí, pero finalmente elegí un rollo un poco alternativo, nada que ver con mi aburrida oficina llena de cifras, tochos y pelmas.
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