- Comienzo del curso. Echo de menos el no tener que pensar que tengo que hacer cosas cuando salgo de trabajar.
- Sin embargo, me siento bien en clase, mejor que en la oficina. Sospecho que no es en la oficina donde debería dejar ese tercio de mi vida.
- Me duele muchísimo cuando pasan de mí. Pero él parece haberse puesto serio y eficiente estos días, y noto la diferencia: no hace el idiota. O sea, que pasa de mí.
- Ahora que ya no tengo tiempo de ir de compras se me ha ocurrido que en realidad sí necesitaba zapatos nuevos. He ido a mi almacén de viejas glorias y he rescatado un par que casi se puede decir que son vintage. Y no hago el ridículo, ni nada.
- He estado haciendo unos deberes del máster. Entre eso y una cosa que tenía que hacer aquí en el ordenador, se me está pasando la tarde sin picotear.
- En general, tampoco tengo muchas ganas de comer entre horas. Anteayer comí más de la cuenta y eso ha hecho que rechace un poco los dulces. Ojalá me dure la abstinencia.
- Me han invitado a cierta actividad social. No me apetece mucho, así que iré. Me da que algo se torcerá y no acabaré muy contenta, y no es que me esté autosugestionando, es que hay un pequeño problema con nombre y apellidos y creo que al final se convertirá en el centro de la cuestión.
- Mi agenda está repleta de pequeños recados que no termino de quitarme de enmedio. Es como si fuera a cámara lenta.
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