sábado, 31 de julio de 2010

Nervios

He terminado con el papeleo que me supone cambiar de puesto y espero haberlo hecho todo bien. Sin embargo, me atacaban algunas dudas de esas que se presentan como fantasmas en plena madrugada.

Tiene gracia: en un par de días, tres personas me han pedido favores con respecto al puesto nuevo, pero me temo que, aparte de que me parece feo que anden así, probablemente no podré hacérselos, porque no serán de mi competencia. Encima, ni siquiera es gente con la que tenga mucha confianza. Bueno, no son amigos laborales, son simplemente compañeros a los que veo a veces, sin llegar a tener grandes conversaciones con ellos. Me incomodan un poco esas situaciones, ese pequeño descaro del que yo probablemente no sea capaz, ni quiero serlo.

Otro que me incomoda es un jefe cabrón que hemos tenido, no mi jefe directo, sino otro más gordo. No sé a qué vino su visita del otro día, no sé si me desea buena suerte o me odia. Y encima, aprovechó para hacer un chiste subido de tono que no venía a cuento. No es que yo sea una mojigata, pero no tenía gracia y además no supe muy bien cómo reaccionar. Traté de no darme por aludida, porque creo que en realidad no iba conmigo la cosa, sino que el tío es un imbécil delante de cualquiera, pero... no entiendo: viene a felicitarme, aunque no sea muy creíble, y acto seguido se pone a decir esas estupideces, comentándolas con otro colega y riéndose entre los dos, ignorándome. Lo mínimo que se le puede llamar es maleducado.

Por otro lado, Mr X ha realizado un pequeño acercamiento y eso ya me ha terminado de tensar los nervios, por mucho que ya no contara con él. Pocas dudas me quedan de que le intereso. Supongo que es algo bueno, pero me acojona, digo yo que por la sorpresa y la falta de costumbre.

No es de extrañar que tenga molestias de estómago, inquietud... Me ha dado hasta un tic en un dedo, hay ratos en que no para de temblarme.

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