sábado, 17 de julio de 2010

Yonqui

Llevaba días durmiendo mal y he empezado a tomar un remedio natural a base de no sé qué extracto legal de cannabis. Nunca he fumado ni un canuto, y ahora esto. Muy poco cannabis tiene que ser para que dejen venderlo así como así, en cualquier farmacia y sin receta. Es como para dudar de su efectividad. Y el caso es que estaba funcionando, por casualidad, por placebo o por vaya usted a saber qué. Total, que durante un par de días lo he tenido que dejar, porque prefiero no mezclar nada con el ibuprofeno que necesitaba para un dolor de espalda y un golpe en la muñeca. Creo que esta vez tampoco me ha servido esto (no lo suficiente), así que, finalmente, hoy he tomado un Valium como relajante muscular (sí, no sólo sirve para las crisis nerviosas, pero mucho cuidado con él, de todos modos). De paso, como venía muy acelerada y cabreada de un sitio, mato dos pájaros de un tiro. Ahora estoy un poco atontadilla, rara, así que menos mal que es sábado.
Bueno, no todo van a ser desastres: prácticamente he terminado con un asunto comercial que me traía a mal traer, y eso también es tranquilizador. La neura romántica la tengo algo aparcada; lo cierto es que me paso unos días sin coincidir con el colega y ya ni me acuerdo de todo lo que ha pasado.
Me temo que ahora me voy a centrar más en este asunto, ya que no tengo más preocupaciones. Yo soy así de tonta... como gran parte del género humano.


(...)

Yonqui... y encima, mezclando pirulas con alcohol. No me he dado cuenta de que me había tomado el Valium hasta que iba por la mitad del vaso de cerveza. No lo he apurado. A ver: hace cuatro horas que me lo he tragado, espero que esto sea una chorrada. Eso sí, la espalda la tengo mejor.

Tengo ganas de que llegue el lunes, aunque toque currar. Necesito un poco de normalidad.

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