No tengo una explicación racional para esto. De repente, me ha dejado de atraer ese tío. En un día. No, en minutos. O en minutos, después de incubar el tema sin darme cuenta durante un día, o... No sé, pero seguro que en un tiempo récord. Ayer iba yo de camino al gimnasio y estaba teniendo esos pensamientos tan agradables sobre lo corta que es la vida, el cero absoluto de la muerte, etc., y de pronto me di cuenta de que no pensaba en él, y cuando vino su imagen a mi pensamiento, no sirvió de bálsamo para mi espíritu. No me estimuló las endorfinas, dicho de otro modo menos cursi. Me pasé la clase pensando en qué cojones me había pasado, sin atender las explicaciones coñazo del profe sobre las katas. Y así me fue, claro, no me habían corregido tanto en mi vida.
Hoy sigo en blanco. No me parece un motivo suficiente el hecho de que el tío no me haga apenas caso. Es dudoso que por eso yo me haya cansado, me suele pasar al contrario, me engancho. Tampoco estoy deprimida, aunque anduviera rumiando cosas tristes. No sé, pero ahora que lo pienso... lo único que tiene alguna probabilidad de ser la causa de todo esto es que quizá no pertenezcamos al mismo mundo. A veces me parece de la generación de mis padres, eso mata un poco el glamour. No es que sea exactamente anticuado, ni me parece conservador, es que... tiene aficiones anticuadas. Pero... ¿es eso una razón suficiente para que de un día para otro yo empiece a pasar de él? No hay afición más antigua que andar pintando monigotes, por ejemplo, y a veces a mí me da por ahí, lo mismo que a la gente de las cavernas. No todo va a ser tecnología.
No sé, creo que hay algo que no cuadra, una diferencia que choca con mi forma de ser, pero no estoy segura de qué es. Puede que le hubiera idealizado un poco, y como últimamente he sabido más cosas de él, quizá se me haya caído el mito.
Buf, estoy de psicólogo.
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