miércoles, 2 de marzo de 2011

¿Hablar en público? ¿Quién, yo?

En un trabajo por equipos tenía que hacer de portavoz. Me ha costado un triunfo, y total, para acabar siendo repetitiva con respecto a los otros portavoces. Mierda, creo que me he ruborizado y todo. Es otra de esas características mías que me acercan a la fobia social.
Parte del problema es que no siento demasiado interés por el tema de la reunión, y entonces voy chupando rueda, y cuando me toca exponer algo, busco argumentos desesperadamente y acabo diciendo alguna tontería.

Buf, qué ganas de que acabe esta etapa. Ayer mismo lo estuve comentando: el que tengo ahora no es un trabajo demasiado exigente; de hecho, es mucho más relajado que el anterior, y encima mi sueldo es bastante más alto, pero... este sitio no es el mío. Sé muy bien en qué quiero trabajar, lo malo es que no hay oportunidades. Estoy segura de que se me daría bien, porque a veces tengo conversaciones con gente de ese sector y nos entendemos a las mil maravillas, tengo cierto control aunque no esté en el mundillo. Incluso me han dicho que tengo buena vista para ese tipo de trabajo.

2 comentarios:

  1. “Cerca de” la fobia social está casi todo el mundo. Pero los que están verdaderamente cerca de la fobia social no hacen de portavoces de nada. Tranquila.

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  2. Ya... la fobia social la tengo limitada a temas sentimentales... y cada vez un poquito menos, espero.

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