Comunico que el aspecto, color y olor de mis deposiciones son normales. Fin de la guarrada.
Qué bien se está cuando se está sano, sobre todo después de casi dos semanas de sentirme mal. Ahora sólo me queda acabar con el insomnio y con un granito que me duele en el hombro. Para lo pequeño que es, me está asesinando.
Y la semana que termina tampoco ha sido muy feliz, que digamos: guerra abierta en el trabajo, problemas que seguramente no he gestionado de la mejor manera... y claro, baja forma deportiva. Como andaba perdiendo electrolitos por ahí... Sin embargo, no me siento muy infeliz. Creo que empiezo a estar por encima de algunos asuntos y a reírme de otros, y eso es muy buena noticia.
Sólo me queda sonreír más, como decía Elsa Punset el otro día. La sonrisa acaba arrastrándonos hacia un estado de ánimo sonriente. Parece una chorrada, pero no. Es como engañar a la neurona.
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