Después de haber dormido bastante mal toda la semana, ayer solamente me desperté un momento en mitad de la noche, aunque fue con una angustia de tres pares, después de una pesadilla bastante desagradable con un perro de por medio. La verdad, prefiero ni acordarme.
Y hoy, después de comer, voy y me duermo leyendo un documento en el trabajo. No lo entiendo. No tenía falta de sueño, ni he comido demasiado. Además, soy de esas personas que difícilmente duermen de día; para eso, tengo que estar medio muerta. El documento era aburrido, pero no más que otros. En fin, afortunadamente no me ha pillado ningún jefe, y podía pasar por concentración extrema, ejem...
A lo largo de mi vida he reunido toda una colección de rarezas a la hora de dormir: sonambulismo cuando tenía cuatro o cinco años, parálisis del sueño en la época universitaria, miedo nocturno atroz hasta la adolescencia, relativo insomnio desde hace unos años... pero lo de dormirme en el trabajo, me parece que no me había sucedido nunca. Lo que me faltaba.
quizás es la época, el tiempo... yo hacía días que no hacía la siesta y hoy...
ResponderEliminaren fin...
ojala...
ResponderEliminarYo no tengo oportunidad de dormirme porque trabajo de cara al público, que sino...
ResponderEliminarBesos!
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