jueves, 31 de marzo de 2011

Lo mío es de siniestro social

A veces me pregunto si quiero de verdad tener amig@s... Hoy hemos tenido celebración de despedida de una persona de la oficina. Nos llevábamos bien, sobre todo ante el enemigo común (creo que el buen ambiente general del curro tiene mucho que ver con las malas jefaturas).

El caso es que, por un lado, es triste que se vaya, pero, por otro... Por otro, me apetecía estar un poco más a mi aire a partir de ahora, no tener ese compromiso de ir todos los días al mismo bar (el resto de los que van no creo que le dé mucha importancia a mi ausencia), y... sentirme menos obligada a hablar, a relacionarme. No soy tan abierta de mente (qué le vamos a hacer), y en el fondo sé que teníamos muchas diferencias de pensamiento, y había días en que me reprimía bastante porque no quería estropear el buen rollo defendiendo puntos de vista sensibles que no coincidían con los suyos.

Total, que la justicia divina, el karma o lo que sea ha decidido que a esta persona le hagan a última hora una especie de canje de puestos... ¡y vamos a tenerla a un par de calles de distancia!

Consecuentemente, ha decidido acercarse todos los días a tomar café.

En fin...

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