No he necesitado las últimas pastillas que me había comprado en la farmacia: cuando le ha dado la gana, la faringitis ha remitido casi del todo. Me ha dejado un par de ataques de tos, pero es como para alegrarse. Así podré ir a visitar a un hijo postizo que me ha salido sin contagiarle nada. Digamos que soy su madrina, aunque tampoco.
En el trabajo, tenía que presentar un par de cosas y no han ido mal. Después, he podido concentrarme en un tema en el que no me apetecía ni pensar, y he conseguido dejarlo terminado. Por la tarde, tocaba hacer otro un poco raro, de esos que me gustan a mí y a nadie más, y he estado hiperconcentrada en él, con lo que se me ha pasado el tiempo como si nada. Gracias a eso, mañana voy a tener cierta tranquilidad, porque todo el mundo va a pensar que estoy ocupada. Voy a ver si encuentro alguna película decente que ver en pantalla... Ah, y con un poco de suerte, podré escaparme a la tienda de informática, a ver si tienen alguna novedad.
Y hoy hay House... ya no es como al principio, pero es parte de la familia: un cuñado gruñón y raro, por ejemplo (ya tenía algún ejemplar por el estilo).
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