Hemos tenido la visita de cierto experto en la empresa. Se le han enseñado las instalaciones, se le ha invitado a café... y a una pregunta de un compañero, ha dicho, de plano, que él hace tiempo que ha dejado de creer en los métodos que hace meses que nuestra jefatura intenta que sigamos. Y eso, estando ella delante. No he podido ver su cara, pero imagino que habrá tenido que disimular su expresión, o si no, habría sido todo un poema.
Me daban ganas de abrazar al visitante, que me ha demostrado por fin que lo mío no es negatividad por negatividad: es que tiene sentido no creer en ciertas teorías. Lo único, que yo lo pensaba por pura intuición y desconfianza, mientras que él ha dado con la frase mágica y ha desbaratado todos los palos del sombrajo de un golpe.
El resto del día no hemos tenido otro tema de conversación... ¿Qué sucederá a partir de mañana?
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