Trato de terminarme Frankenstein, aunque aún no he podido sentarme tranquilamente en el sofá. O sí, pero me he liado con tonterías aquí en internet, y me estoy retrasando.
Son los últimos clásicos que me leo, porque esta semana trataré de acercarme a la tienda de los e-books, a ver si pillo lo que quiero, por fin. Bueno, no es que sea incompatible tener un e-book y leer a los clásicos, es que me conozco, creo que ya lo había dicho: a partir de ahora, últimas novedades full-time. Y me voy a hinchar a leer manga, si es que se ve lo suficientemente bien, que espero que sí.
No estoy haciendo mucho más, con lo cual ni idea de adónde se me va el tiempo. Bueno, algo sí sé: recibir visitas a las 10 de la mañana alarga bastante el desayuno. Quedarse después aletargada bajo el chorro de agua caliente también consume sus minutos. Y discutir temas familiares, y ver otro capítulo de una serie on-line... En fin, seguramente las cuentas del reloj cuadran.
El caso es que toda la mañana tengo la sensación de que he olvidado algo que debía hacer... Desde luego, no sería pensar en Mr. Susodicho. Tiene gracia: a veces me sorprendo a mí misma NO pensando en él, y eso es muy raro; señal de que no tengo tanto cuelgue, lo que supongo que es una buena noticia si no va a pasar nada de nada.
No, un momento: ¿es eso lo que echa en falta mi cerebro? ¿Un pensamiento constante que debería tener y que no está ahí?
No hay comentarios:
Publicar un comentario