martes, 26 de abril de 2011

Notas dispersas de días diversos

- Están a punto de estrenar la quinta temporada de Dexter. En internet está sólo en inglés.
- Aunque sea en VOSE, creo que me la voy a ver a ratos, en el curro, cuando nadie me mire.
- ¿Hay vida después del libro electrónico? Es decir, me he quedado sin objetivos. Ya lo tengo todo.
- No, qué gilipollez, no lo tengo todo... Sólo he cumplido un sueño material. Me siento triste, en el fondo, y a veces también en la superficie.
- El otro día podría haberme encontrado con Mr. X, pero no quise. Total, para qué.
- Últimamente sólo me dan noticias de gente con enfermedades graves. Y soy tan descuidada que olvido preguntar cómo están cuando me encuentro con sus familiares. Todavía peor: debería haber llamado a una amiga por un asunto de estos, pero he sido incapaz. Sólo he podido escribirle un correo electrónico. Doy un poquito de asco.
- No dejo de preguntarme cuál es el sentido de la vida. Y eso que lo tengo claro: vivir. Es un objetivo en sí mismo. Otra cosa son las posibilidades, los objetivos que elegimos dentro de eso.
- Flipo con lo de la beatificación de Juan Pablo II. Cuando conviene, se inventan un par de milagros y ya está, beatificado. No me cuadra. No lo veo compatible con ser un probable encubridor de pederastas. Y si no sabía lo que se cocía (cosa improbable), entonces era un irresponsable que pasaba de todo, porque su deber era saberlo.
- Paso de la boda del Guillermo y la Catalina. Pero admiro que los ingleses puedan organizar tan bien semejante sarao, por lo que he visto en las noticias.
- Para mi sorpresa, haciendo un trabajo he visto que tengo creatividad. Creía que la había perdido al llegar a la adolescencia.
- Me siento muy gris, de todos modos.
- Finalmente me encontré con Mr. X, pero otro día. Estuvo pegajoso, más que cariñoso. Y luego, vuelta a pasar de mí. El síndrome de la montaña rusa, lo voy a llamar. A la mierda todo.

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