sábado, 14 de mayo de 2011

El inconsciente se impone

Había tenido un pequeño disgusto y se hundió un par de días. Luego remontó y volvió a la rutina. Le pareció que no había sido para tanto, y además era algo esperado. Sin embargo, a la semana se dio cuenta de que no podía dejar de pensar en acontecimientos del pasado desagradables y ese mismo día le volvieron los pensamientos suicidas relacionados con la soledad. Recordó el disgusto. Todo encajó.

Al lavarse las manos, vio un principio de vejez en su espejo. Y también vio que todo iba a ser repetitivo y que su vida nunca cambiaría a mejor.

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