J. tiene unos 20 años, es estudiante y además deportista de alto nivel. Repite curso. No parece que se agobie por eso, sigue con su costumbre de estudiar las últimas semanas antes de los exámenes, entre competición y competición. Participa en redes sociales con frecuencia, tiene amigos/as, y los sábados por la noche sale de juerga, hasta primera hora del domingo. Alguna vez ha competido con resaca, o sin dormir.
Dentro de pocos años es probable que no pueda encontrar trabajo con la carrera que estudia, por haberla llevado a trancas y barrancas. Tampoco se ha formado en ofimática, idiomas, etc. Y, aunque suele ganar trofeos, el deporte que practica no deja de ser minoritario y no le va a dar grandes ingresos, ni siquiera si consigue trabajo entrenando a otros.
Y a J. es a quien yo envidio.
No hay nada que me produzca más hastío que la normalidad
ResponderEliminarHombre, la vida del tal J., normal, lo que se dice normal, no es. Me refiero a que no todo el mundo es deportista de alto nivel y tal.
ResponderEliminarAhora bien, si la normalidad a la que haces alusión es al persupuesto de que no encontrará trabajo de lo que ha estudidado, pues entonces sí que es un españolito prototipo en los tiempos que corren. Lo anormal sería lo contrario (y te confieso que a ésos son los que yo sanamente envidio xDD).
"alto nivel"... bueno, tampoco es que esté en un centro de alto rendimiento. Digamos que destaca bastante.
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