Blogger ha estado caído por la mañana y ahora veo que mi última entrada, no, al menos mis dos últimas entradas, se han ido a hacer puñetas. Qué bien.
Decía que me ha salido a devolver la declaración de Hacienda, por ejemplo. Y que no me voy a comprar nada para celebrarlo, no necesito ni se me ha encaprichado nada. Es un poco triste, también, pero desde luego no tengo riesgo de llegar a ser una compradora compulsiva. Supongo que si me apeteciera ir por ahí a mirar tiendas sería otra cosa, pero... el caso es que no voy. No me veo dando una vuelta sola por placer. Puedo hacerlo, pero no disfrutaré mucho. Las tiendas que me gustan están lejos, en otro barrio adonde no se va a pie, y no me apetece tomar el bus.
El tiempo está cambiando. Podría haber salido antes a tomar un poco el sol, pero no hay ningún sitio al que quiera ir: en el parque hay yonkis y tarados, las terrazas no se disfrutan mucho en soledad...
En fin, ahora vuelvo a emborracharme de literatura con mi e-book.
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