Total, quedé convencida de que algo malo me iba a pasar por haber actuado así, o por no haberlo arreglado.
Y, efectivamente, algo malo pasó. Pero algo desproporcionadamente malo, algo que, puesto en relación con otras cosas, podría incluso denunciarse.
No soy supersticiosa. Soy obsesiva. Y pesa sobre mí esa creencia de que los errores se pagan. No sé si es la herencia cultural cristiana o qué.
Sí, parece que creo en el karma, pero esa desproporción entre acto castigo me hace pensar que tampoco funciona.
Y ahora, ¿qué se le puede hacer al hijo de puta del que vino el suceso? ¿Contra él no hay venganza de los dioses?
pues claro que si¡¡¡.....aunque tu no lo sepas.
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