Finalmente, esta mañana he ido a por turrones, que ya parecía mentira: a estas alturas sólo tenía un par de cajas de bombones, y una de ellas es una incógnita, aunque espero que sean buenos. Al volver, me he encontrado con una conocida que me ha contado un sueño bastante extraño en el que mandaba a la mierda todo lo que había cocinado para hoy. Haciendo de Freud de andar por casa, yo diría que es fácil interpretar el sueño, ¿verdad? Lo que le pasa es que está harta de cocinar cenas y de invitados.
Pensaba que a lo mejor tendría una felicitación muy deseada por Facebook, pero dudo que llegue. Es más, la gente, en general, anda como dormida este año. He felicitado a todo el mundo, y me han felicitado de vuelta, pero parece que nadie toma la iniciativa de hacerlo, y no creo que estén enfadados conmigo. Será la crisis, que nos quita las ganas de movidas de estas, o que ya vamos para vejetes.
Tengo que preparar los regalos para todo el sobrinamen que me va a venir, poner la mesa, buscar la cámara de fotos... No espero regalos, excepto uno que sé que me va a caer, un osito o algo así. Total, me doy por contenta este año, con todos los cambios laborales positivos que he tenido. Espero que los temas de salud y familia vayan por buen camino. En cuanto al resto, la verdad es que cuando quiero algo, me lo compro, dentro de mis posibilidades, así que tampoco me llaman la atención los regalos materiales.
Bueno, pues sin prisa, pero sin pausa, voy a ponerme a hacer todo lo que tengo pendiente. Feliz noche, y feliz día de Navidad a tod@s.
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