domingo, 4 de marzo de 2012

Relajante domingo de aburrimiento

Después de dormir de un tirón, me he puesto a leer en la cama, un placer que no suelo darme. Cuando me he hartado, he empezado a pensar: "¿Y ahora, qué?". Las alternativas no son muchas: no hace un bonito día, no tengo ningún plan. Por mí, iría a entrenar un poco, pero he hecho una pequeña prueba casera y está visto que no tengo los músculos recuperados. Más me vale no moverme; incluso, no estresarme, y el único lugar donde consigo eso es en casa, sin ver a nadie más que a los cercanos.

¿Tele? Los domingos por la mañana no suele haber nada. ¿Cocinar? Como me acerque hoy al fuego, me guillotinan, el sitio ya está pillado.

Me espera un largo día de descanso forzoso. Odio el dolce far niente ese. Pues nada, a leer de nuevo. Si consigo parar quieta en el sofá media hora, venceré mis resistencias internas y podré no hacer nada el resto de la mañana.

...

Y como la solemos cagar cuando no tenemos nada que hacer, me he dejado a mí misma sin internet durante un rato, al tratar de instalar un programa de navegación segura. Así me he entretenido arreglando el problema. Ahora me dedico a respirar aliviada y a no quejarme.

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