viernes, 11 de abril de 2014

Cerebro-puré

Ayer me dormí en el sofá al principio del Cuéntame, me arrastré hasta la cama y hoy, qué gozada, me he despertado antes de la hora, justo para oír a los vecinos hacer ruido y no poder volverme a dormir.
No creo que tenga mucho que ver, pero esta mañana tenía que pasar unas notas manuscritas al disco duro y era incapaz de recordar lo que había leído en cuanto apartaba la vista de las notas. Me ha pasado un montón de veces seguidas.
Sé que a lo largo de la mañana he tenido algunos motivos para estar contenta, pero hace horas que no podría decir exactamente cuales. Sólo me ha quedado una impresión general de que las cosas han ido bien, tan tenue que me cuesta creérmela. Si no fuera por mis cutre-agendas, mi trabajo y mi vida en general serían un desastre con esta memoria.
He estado toda la tarde haciendo cosas que tenía que hacer, pero no eran parte del programa de hoy. He pasado de otras que quizá sean más prioritarias. Muy bien.
Llevo toda la semana recordando y olvidando que tengo que analizar y a ser posible memorizar unos apuntes sobre un tema. Ha llegado el viernes y los apuntes están muertos de risa en mi mesa.
Y este post me está quedando... raro.

Quizá sólo necesite descanso. O quizá de ayer a hoy he empezado a viejunear en serio.

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