Puzzle finalizado, libro arreglado, deporte hecho, capítulos leídos.
Supongo que mi próximo plan lo hará por mí, a base de quitarme tiempo, pero debería empezar a quitar de en medio aficiones que en realidad no aprecio. Por ejemplo, el gimnasio. No me gusta. Hace rato que no disfruto una mierda. Los horarios me matan, y veo que no soy la única. Para colmo, últimamente me agoto en seguida. Nada fluye. Puede que el deporte sea bueno para la salud, pero me mina. Estoy volviendo a mis orígenes de no moverme ni con grúa.
Lo demás sí me gusta, aunque voy a tener que recortar el tiempo de dedicación, claro. No son de recibo estas tardes en las que leo durante horas y acabo con dolor de espalda o molestias en los ojos. Tampoco debería leer la mayoría de los libros que leo. Soy de esas personas que casi siempre terminan los libros que empiezan, a pesar de las decepciones, y no se puede funcionar así. Hay demasiados libros buenos esperando, así que para qué perder el tiempo sufriendo con peñazos.
No resulta un problema el tiempo que dedico a arreglar cosas, porque tampoco es algo tan frecuente, y ahí sí que fluyo. Salvo cuando resulta que no es posible el arreglo, o no merece la pena. Hoy ha sido una reparación del lomo de un libro, que por lo menos ya no va por ahí todo destartalado, con lo triste que resulta eso.
Quizá deba hacerme un horario. 20 minutos para la música, lectura solamente los fines de semana, fuera el gimnasio. Pueden ser unos meses de esclavitud, pero si merece la pena, pues a por ello.
Supongo que mi próximo plan lo hará por mí, a base de quitarme tiempo, pero debería empezar a quitar de en medio aficiones que en realidad no aprecio. Por ejemplo, el gimnasio. No me gusta. Hace rato que no disfruto una mierda. Los horarios me matan, y veo que no soy la única. Para colmo, últimamente me agoto en seguida. Nada fluye. Puede que el deporte sea bueno para la salud, pero me mina. Estoy volviendo a mis orígenes de no moverme ni con grúa.
Lo demás sí me gusta, aunque voy a tener que recortar el tiempo de dedicación, claro. No son de recibo estas tardes en las que leo durante horas y acabo con dolor de espalda o molestias en los ojos. Tampoco debería leer la mayoría de los libros que leo. Soy de esas personas que casi siempre terminan los libros que empiezan, a pesar de las decepciones, y no se puede funcionar así. Hay demasiados libros buenos esperando, así que para qué perder el tiempo sufriendo con peñazos.
No resulta un problema el tiempo que dedico a arreglar cosas, porque tampoco es algo tan frecuente, y ahí sí que fluyo. Salvo cuando resulta que no es posible el arreglo, o no merece la pena. Hoy ha sido una reparación del lomo de un libro, que por lo menos ya no va por ahí todo destartalado, con lo triste que resulta eso.
Quizá deba hacerme un horario. 20 minutos para la música, lectura solamente los fines de semana, fuera el gimnasio. Pueden ser unos meses de esclavitud, pero si merece la pena, pues a por ello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario