martes, 13 de marzo de 2018

Es la guerra

No pensaba hacer un blog de oposiciones, ya he visto unos cuantos por ahí, pero... ahora mi vida va por ese camino.

Entro en un foro de gente en las mismas circunstancias que yo. Es difícil participar sin dar pistas. Me quejo de lo chungo que es todo, básicamente, y lo hago porque es cierto, me evita tener que hablar de otros temas y dar pistas sin querer, y si además alguien se desanima, mejor. No me interesa entrar en comisiones para fabricar temarios, por ejemplo. Ya tengo el mío, me he molestado en crearlo y no tengo, en principio, ninguna intención de compartirlo. En realidad, esto es una competición, y no se ayuda al enemigo. Sé que todo esto suena horrible, pero es lo que van a hacer conmigo.  No tengo ninguna duda de que esto va a ser a cara de perro. "Oposición", la palabra lo dice todo. No somos amigos, no nos ayudamos si podemos evitarlo. Hacerlo es darle posibilidades al otro de vencerte. La deportividad queda reducida a no hacer putadas como inducir a error pasando apuntes falsos o creando rumores que despisten. Por ahí no voy a pasar, me niego a llegar a ese punto, pero estaré al loro por si alguien tiene menos escrúpulos y trata de liarme. 
Los últimos temas que necesitaba estaban en un libro de una biblioteca que tengo cerca, y me imaginaba que ese libro estaría excluido de préstamo, o bien prestado e irrecuperable durante meses, con lista de espera, etc. Pues no, ha habido mucha suerte: había ejemplares disponibles. Ha sido una aventura darme de alta, encontrar el sitio exacto, etc., pero lo he conseguido. Ahora me dan ganas de quedarme el libro una temporada, para ponérselo más difícil al resto, pero bueno, creo que tampoco voy a llegar a eso. ¿O debería? 

Nah, no creo que me porte de esa manera tan perversa. Eso también requiere una energía, y no quiero estar pendiente de agotar el plazo o pedir prórroga si no es totalmente necesario.

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