Tengo a varias personas divorciándose o separándose alrededor. Y quien no, no parece muy feliz. Veamos:
- Sandra está jodidísima, pese a lo cual parece no ser capaz de resistirse a promesas de líos futuros con un tipo que insiste en no desaparecer del mapa. Le diría que no se haga muchas ilusiones, que tiene sentido esa leyenda de que la primera persona con la que te enrollas después de una ruptura chunga no va a ser nadie definitivo. Es normal: estás muy fuera de órbita, acabarás aterrizando y verás que quizá esa persona, que solo era un clavo ardiendo al que agarrarte, no encaja en tu vida. Pero tiempo al tiempo.
- Bea parece estar decepcionada con su pareja. Sin embargo, es el optimismo personificado, cree que el amor es lo más importante, pase lo que pase. No quiere ver que las perspectivas no son maravillosas ni para ella ni para nadie. Si llega a romper, tardará cero coma en buscarse a otro, y seguramente la decepción será parecida a la que arrastra.
- Lola terminó fatal con su ex y ahora se enrollaría con cualquiera, con tal de tener a alguien al lado. Incluso se plantea intentarlo con una chica, visto lo visto.
- Alba se ha separado porque descubrió en su marido vicios ocultos, como si el hombre fuera una obra mal hecha pero con una capa de pintura impecable. Tiene toda la razón del mundo al separarse, pero como nunca se ha sentido completa sin un tipo al lado, va a ser otra de las que tardan cero coma en buscar al siguiente amor de su vida.
El resto son matrimonios de muchos años que aguantan por aguantar, pero que no dan envidia, precisamente.
¿Por qué sigue la gente tropezando en las mismas piedras? Y lo que es peor, ¿por qué tratan algunas de estas personas de convencernos a los demás de que lo que hay que hacer es seguir su método de ensayo y (constante) error?
- Sandra está jodidísima, pese a lo cual parece no ser capaz de resistirse a promesas de líos futuros con un tipo que insiste en no desaparecer del mapa. Le diría que no se haga muchas ilusiones, que tiene sentido esa leyenda de que la primera persona con la que te enrollas después de una ruptura chunga no va a ser nadie definitivo. Es normal: estás muy fuera de órbita, acabarás aterrizando y verás que quizá esa persona, que solo era un clavo ardiendo al que agarrarte, no encaja en tu vida. Pero tiempo al tiempo.
- Bea parece estar decepcionada con su pareja. Sin embargo, es el optimismo personificado, cree que el amor es lo más importante, pase lo que pase. No quiere ver que las perspectivas no son maravillosas ni para ella ni para nadie. Si llega a romper, tardará cero coma en buscarse a otro, y seguramente la decepción será parecida a la que arrastra.
- Lola terminó fatal con su ex y ahora se enrollaría con cualquiera, con tal de tener a alguien al lado. Incluso se plantea intentarlo con una chica, visto lo visto.
- Alba se ha separado porque descubrió en su marido vicios ocultos, como si el hombre fuera una obra mal hecha pero con una capa de pintura impecable. Tiene toda la razón del mundo al separarse, pero como nunca se ha sentido completa sin un tipo al lado, va a ser otra de las que tardan cero coma en buscar al siguiente amor de su vida.
El resto son matrimonios de muchos años que aguantan por aguantar, pero que no dan envidia, precisamente.
¿Por qué sigue la gente tropezando en las mismas piedras? Y lo que es peor, ¿por qué tratan algunas de estas personas de convencernos a los demás de que lo que hay que hacer es seguir su método de ensayo y (constante) error?
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