jueves, 1 de marzo de 2018

Mierdas varias

Toda la mañana sintiéndome torpe en el trabajo. Hay cosas que no sé si llegaré a controlar, por más que lo intento. He llegado a sentir que lo que hago no es para mí. Sí, antes tenía otro trabajo que controlaba mucho, pero no quise seguir ahí, porque no era de lo mío, quería ejercer mi carrera. Pues nada, disfrute usted de su cambio.

He dormido poco, debería haber hecho unos estiramientos y no hacerlos ha sido mala idea. Las molestias me impedían relajarme y dormir. Encima, tenía frío y me costaba mucho ponerle remedio. Estoy como cuando era adolescente, llegaba a casa y me tumbaba aunque sabía que debía cambiarme de ropa, pero me entraba una parálisis mental que hacía que todo me costara el triple, y en especial eso. Suena a pereza, pero no, era otra cosa, y me está volviendo a pasar.

La ansiedad que acumulo me está pasando factura, se ve porque tengo algunos problemas físicos, otra vez: músculos, vista, piel... Y estos se alivian bastante cuando los líos se me estabilizan, así que tiene que haber una relación causa-efecto.

Me escribe el banco diciéndome los intereses de mierda que me paga. Y el caso es que quizá hayan subido, he pasado de 0 absoluto a unos céntimos.

En el bus he ido al lado de una estudiante de algún rollo sanitario que iba contando lo que aprende. Ha dado un dato interesante que me confirmaba algo. Pues bueno, soy incapaz de recordar lo que era, por mucho que me gustaría.

Tengo libre esta tarde, y eso debería ser bueno, pero aquí estoy, lamentándome, para coronar el día.

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