domingo, 4 de marzo de 2018

Sentidos

El sentido de la vida. Será evolucionar. Ahora, el sentido de evolucionar, pues no sé. Quizá es que ahí no debamos hablar de sentido, sino de tendencias naturales de las cosas: adaptarse. Una y otra vez. Hasta que el Sol se apague. O hasta que el planeta estalle o se desertice del todo.

El sentido de tu vida. Pues nada, el que tú le des, porque seguramente tu vida es un fin en sí misma, no algo que se dirige hacia algún fin especial, salvo la evolución que decía.

¿Necesitamos un sentido? Se diría que sí, para no empezar a verlo todo como un absurdo que se va repitiendo día tras día. Lo malo es que de eso se aprovecha la religión para decirnos cuál es el sentido que debemos buscar. Doble filo: te doy un sentido para que no te amargues y a la vez te amargo prohibiéndote otros.

Mis sentidos vitales, por ahora, se limitan a mejorar en el trabajo nuevo. No me gusta ser la de menos experiencia. Algún día conseguiré sentirme menos torpe. En el trabajo anterior no pude ponerme las pilas desde el principio por mi situación del momento. Cuando lo conseguí, tardé como un año en dejar de sentirme mal. Quizá sea un plazo razonable también ahora.

Mientras tanto, tengo algunos sentidos vitales más modestos, de esos que si se incumplen no pasa nada. Aunque a mí sí me pasa; si tengo una meta y la veo factible, me frustra mucho no conseguirla. Si no es factible, también, porque soy muy cabezota.

En resumen, quiero verme mejor en algunas áreas de mi vida. La principal es el trabajo, pero hay otras. En un momento dado, puede ser que me salga bien una reparación casera. Ayer arreglé una abrazadera que sujeta el tendedero y no le veía posibilidades de durar, pero está aguantando. Nada de meterle una cuña para que haga presión, que fue la chapucilla inicial que me encontré hecha. Es posible que eso mismo forzara la pieza y la agrietara por dentro. Lo que hice ayer fue calentar la plancha y moldear la abrazadera con el calor. No mucho, pero parece que fue suficiente.

Ahora mi sentido vital menor será vigilar la reparación durante unos días, a ver si sigue resistiendo. Y si no, poner en marcha el plan B, de utilizar el lápiz soldador para la grieta y de paso para mejorar el cierre de la pieza.

... Necesito una vida social o algo, dirían mis colegas de la oficina. Bueno, no, dirían que necesito una pareja en la que pensar. En fin, que hablen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario