miércoles, 31 de marzo de 2010

Ovarios de mierda

Me duelen. Lo de siempre: un dolor extraño, como difuso, pero que me deja hecha polvo. Lo más parecido, el dolor de las contracturas musculares (en reposo, quiero decir, no cuando te pega el tirón).

No me parece ningún chollo ser tía, y en estas circunstancias, menos. Odio toda la fisiología femenina, con sus tampones, sus compresas, su camisita y su canesú. Los anuncios de Evax no se los creen ni las actrices esas. Pero lo peor de todo es el dolor, claro. Luego dicen las leyendas que en ciertos días estamos sistemáticamente de mala leche. Pues sí, y no. No es que las hormonas nos vuelvan locas, o al menos no es mi caso. Es más sencillo: el dolor pone de mala leche a cualquiera, o si no, ¿es normal que sonría un tipo que se lleva un golpe en las bolas? ¿A que no? O me da lo mismo, no es que tenga fijación con los testículos: si nos duele un oído, la garganta o un pie, no estamos para muchas fiestas.

Mientras tanto... más me vale forrarme de ibuprofenos: varios de 600 mg, uno detrás de otro, a intervalos de 8 horas. Suelen ser tres pirulas en total, pero pueden ser dos o cuatro. Pura automedicación, puede que un ginecólogo, o un médico en general, se llevara las manos a la cabeza, pero es lo que me funciona. El paracetamol de 1 gramo es una mierda para esto, una inutilidad que apenas suaviza el tema y que encima me obliga a esperar 8 horas bastante desagradables antes de la toma siguiente. Ayer esperé sólo 6, o de lo contrario habría tenido que levantarme a las tantas. Hoy me he dejado de experimentos y por la mañana me he tomado un ibuprofeno. Luego notaba una molestia en el lado derecho, debajo de las costillas, y he empezado a pensar cómo estaría mi hígado con tanta química. Ojalá que solamente hayan sido gases, o incluso una postura inadecuada en mi silla. Y, desde luego, mi propia hipocondria.

Total, ¿para qué pasar por toda esta mierda? Yo no tengo hijos y no entran en mi programa. Me podría extirpar toda la instalación de golpe, si no fuera porque es una operación complicada y con consecuencias para la salud. Esa es otra: o te duelen los ovarios periódicamente o se te debilitan los huesos. Y, de todos modos, cuando te dejen de doler para siempre, eso es lo que te ocurrirá.

La vida es un putadón. Quiero ser tío.

martes, 30 de marzo de 2010

Anuncios

Soy de esas personas que pueden disfrutar más de un buen anuncio de televisión que de una película. Sin embargo, últimamente no encuentro ninguno que me guste. Quizá el de Calzedonia, con la canción de Billy Joel, sobre todo por ella. De los que no me gustan, tengo especial manía a tres:

- El de Kinder con Flipy. En realidad, tengo aversión al personaje de la chica: ñoña, manipuladora, topicazo y encima caradura. Se pasa los veinte segundos poniendo caritas de niña pequeña caprichosa, y un tono de voz en consonancia, y al final, cuando ha conseguido lo que quería, dice "gracias, adiós" y se pira. Tía, por lo menos, págale la chocolatina al Flipy, ya que renuncia a ella. No es excusa que vayan a volver a llenar la máquina a los cinco segundos.

- El del "lanzamiento de bolitas de miga de pan a vaso ajeno". Simplemente asqueroso. No me vuelvo a tomar un Trina. Luego dicen de los anuncios de laxantes, antigases, pegamentos para dentaduras... Pues este es mucho peor.

- El último de Axe, que sigue en la línea de los anteriores: aquellos de "márcales el camino" eran como para retirarlos. No sé si alguna institución se quejaría en su momento; desde luego, había razones. Eso de la tipa sin cerebro olisqueando (¿como un/a perro/a?) mientras recorría el brazo del zorromacho de turno no tenía ni comentario. El de ahora dice que las chicas se aburren fácilmente. Pues no lo han mejorado mucho. ¿No será que el tipo no merece la pena y necesita, por lo menos, dar variedad para llamar la atención? O será quizá que el aburrido es él y no tiene más recursos que un perfume que varía (cosa que no me creo mucho).

Ayer vi que han sustituido el del niñato gilipollas de Cola Cao por otro que tiene un guión parecido, pero suavizado, y hecho con planos de un montón de niños. Menos mal, porque era como para pasarse al Nesquik.

Sigo echando de menos aquel de Bocatta que tuvieron que retirar porque no sé qué organización de agricultores se había quejado. Se sentían menospreciados, pero yo sólo interpretaba que la vida del campo es demasiado dura y es más sencillo ir a una bocatería a que te lo den todo hecho. Creo que la mayor parte de la gente se lo tomó así. En fin, el anuncio era divertidísimo con aquella canción estilo María Ostiz, y ya es un clásico que circula por internet. Ojalá quitaran con esa misma rapidez cualquiera de los que decía antes.

lunes, 29 de marzo de 2010

Los misterios de la vida

La sensación es de que ya no hay mucho más. Quería poderme ir a la cama tarde, lo conseguí, perdí el interés por el cansancio y empezó a gustarme dormir. Quería estudiar lo que a mí me gustaba, lo conseguí, y no vi la hora de dejar de estudiar. También conseguí eso, y seguí buscando. Leo, viajo, voy al gimnasio. Puedo permitirme bastantes caprichos. Apenas tengo responsabilidades. Qué bien suena.

Ya, pero, ¿va a ser esto siempre así? ¿Es bueno o es malo? ¿No lo aprecio? ¿Estoy enganchada al cambio, aunque sea para seguir igual o peor?

En resumidas cuentas: los solteros sin hijos ni hipoteca, ¿deberíamos dejar de ser solteros sin hijos ni hipoteca? ¿Es otra trampa de la vida? ¿Hagas lo que hagas, te equivocarás?

Pues lo sensato parece no implicar a inocentes, al menos.

Y sin embargo...

domingo, 28 de marzo de 2010

Facebook

En el gimnasio tiene Facebook todo quisque. Yo me resisto a tenerlo, aunque mola eso de pertenecer a grupos graciosos. Lo malo es que tengan tus datos, claro, por eso me niego. Lo que no quita para que de vez en cuando curiosee las páginas de amigas/os y conocidos/as. Es una tontería, pero de esas que quizá alguna gente consideraría malsanas, como de voyeur o similar.

Sí, es una tontería pensar-que-otros-van-a-pensar, sobre todo porque no tengo ninguna dependencia de ello, pero tiene un significado. El caso es que me siento más integrada cuando veo esas páginas. Con los que son más jóvenes, porque es como entrar en su mundo, a pesar de que con esta mentalidad adolescente, inmadura, siento que nunca lo he abandonado del todo. Pero, en fin, la cruda realidad es que pertenecemos a mundos distintos. Y cuando curioseo páginas de gente mayor, simplemente veo lo que tenemos en común o me sorprende lo poco que tenemos en común. Todo apunta a que me siento bastante sola, mi cibervida es demasiado grande y la otra vida demasiado pequeña, claro.

Qué sé yo, me parece que nunca pondría una foto mía ahí. Si alguna vez he colgado en internet fotos donde aparezco, ha sido porque estoy medio escondida, sólo salía mi ojo o mi boca, o apenas se me reconoce. Y así pienso seguir. En cuanto a mis datos, sé que hay gente que los falsea, o falsea la foto, o ambas cosas, y también yo podría hacerlo, pero no sé si se quedan con datos como la IP, por ejemplo, y además, ¿cómo van a encontrarte tus amigos si no eres identificable? Suponiendo que para eso quieras el Facebook, claro, que sería lo normal.
O no. Quizá se puedan dar datos falsos para poder curiosear sin límites, como esas listas que no se pueden ver enteras a no ser que te registres. Pero eso sí que me parece ya un poco malsano.
No tengo muchas dudas: paso de apuntarme. No lo recomendaría. Mis amigos informáticos, por ejemplo, no lo han hecho. Ejem, aunque quizá podría verificar eso... voy a googlear "facebook nombre apellido"...

sábado, 27 de marzo de 2010

Tres minutos

Me estoy depilando. Es decir, la crema apestosa esta me está depilando; yo sólo hago tiempo. Otras veces me he llevado una revista al baño, pero hoy no tengo ninguna y además estoy sola, así que me he venido tranquilamente al salón, con la bata por los hombros, para no manchar las mangas.
En realidad soy bastante descuidada con estas cosas, sólo las hago cuando voy a enseñar las axilas, y es posible que me ponga el bañador estas vacaciones. Además, resulta que el martes voy a la revisión anual, me pondrán electrodos o lo que sea, así que decididamente no es cuestión de llevar barba sobaquil de semanas.
Oh, ya está, voy a quitarme esta porquería y a lavarme un poco. Ahora vuelvo.

(...)

Bueno, pues no es que haya quedado perfecta, pero bastará para no dar una impresión demasiado mala. También espero reducir un poco el michelín, que va por buen camino: sólo dejando de comer porquerías, y no del todo, he perdido medio kilo en una semana. Quiero perder otros tres, y sé que no lo conseguiré antes de las vacaciones, pero me basta con ir bajando poco a poco. Apenas necesito fuerza de voluntad; sólo estar ocupada para evitar pensar en las chucherías. Y si estoy tranquila, incluso puedo estar sin hacer nada, tirada en el sofá viendo la tele. Las palomitas no son tan imprescindibles.
Lo malo son ciertos obstáculos: cada vez que no voy yo al supermercado, me encuentro el armario lleno de galletas, patatas y demás gorrinadas. Cada vez que paso por la nueva tienda de gominolas, de vuelta del trabajo, tengo que mirar a mis zapatos y ordenarles alejarse. Cada vez que encuentro una receta nueva, tengo que probarla.
Y tanto hablar de vicios, ahora mismo estoy pensando en hacer una visita a la cocina...

No, no y no.

viernes, 26 de marzo de 2010

Casi vacaciones

El domingo por la noche diré: "Tres días más y ¡vacaciones!". Se me pasará el síndrome de pre-lunes de golpe.
Como decía, parece que no ha sido nada lo de la bronca. Podría haber sido peor. Si hubiera sido hoy, me habría amargado un poco el fin de semana. Si hubiera sido la semana que viene, me habría ido de vacaciones con mal sabor de boca. Espero no acordarme mucho, porque soy de un obsesivo que raya en la gilipollez.
El resto de la semana, bien: he cerrado tratos con la agencia de viajes, me he comprado por fin los pendientes que quería y no he tenido mal ambiente en el gimnasio.
Los próximos días estaré liada con listas de cosas y maletas a medio hacer.
En cuanto al viaje, ¿podré sobrevivir tantos días sin internet? Pedazo de incógnita.
Bueeno, en realidad, seguro que me viene bien. Tampoco me voy a aburrir, conozco un poco la zona, pero no ese pueblo en concreto, y fijo que tiene rincones preciosos. Ejem, por si acaso, me llevo música, audiolibros, cuadernos...
Vamos, que casi casi me siento como una persona normal que viaja.

jueves, 25 de marzo de 2010

Día laboral para tirar

Al ir al curro, me he topado con una persona que me produce cierta incomodidad. Ha sido cuando todavía faltaba un trecho, y allá hemos ido en compañía, tratando de hablar, con silencios difíciles de romper... Espero no haber quedado muy mal. Luego he tenido una bronca tremenda con las altas jerarquías, aunque creo que va a quedar en nada. Sin embargo, aún estoy sobresaltada por dentro, y quizá tenga que buscar una distracción especial para esta tarde que casualmente tengo libre. No quisiera que se estropeara.
Hace un sol tan bonito...