La sensación es de que ya no hay mucho más. Quería poderme ir a la cama tarde, lo conseguí, perdí el interés por el cansancio y empezó a gustarme dormir. Quería estudiar lo que a mí me gustaba, lo conseguí, y no vi la hora de dejar de estudiar. También conseguí eso, y seguí buscando. Leo, viajo, voy al gimnasio. Puedo permitirme bastantes caprichos. Apenas tengo responsabilidades. Qué bien suena.
Ya, pero, ¿va a ser esto siempre así? ¿Es bueno o es malo? ¿No lo aprecio? ¿Estoy enganchada al cambio, aunque sea para seguir igual o peor?
En resumidas cuentas: los solteros sin hijos ni hipoteca, ¿deberíamos dejar de ser solteros sin hijos ni hipoteca? ¿Es otra trampa de la vida? ¿Hagas lo que hagas, te equivocarás?
Pues lo sensato parece no implicar a inocentes, al menos.
Y sin embargo...
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