El domingo por la noche diré: "Tres días más y ¡vacaciones!". Se me pasará el síndrome de pre-lunes de golpe.
Como decía, parece que no ha sido nada lo de la bronca. Podría haber sido peor. Si hubiera sido hoy, me habría amargado un poco el fin de semana. Si hubiera sido la semana que viene, me habría ido de vacaciones con mal sabor de boca. Espero no acordarme mucho, porque soy de un obsesivo que raya en la gilipollez.
El resto de la semana, bien: he cerrado tratos con la agencia de viajes, me he comprado por fin los pendientes que quería y no he tenido mal ambiente en el gimnasio.
Los próximos días estaré liada con listas de cosas y maletas a medio hacer.
En cuanto al viaje, ¿podré sobrevivir tantos días sin internet? Pedazo de incógnita.
Bueeno, en realidad, seguro que me viene bien. Tampoco me voy a aburrir, conozco un poco la zona, pero no ese pueblo en concreto, y fijo que tiene rincones preciosos. Ejem, por si acaso, me llevo música, audiolibros, cuadernos...
Vamos, que casi casi me siento como una persona normal que viaja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario