Buena semana, con algunos acentos desagradables. He conseguido llevar todo más o menos al día. He hecho constar mi valía donde hacía falta, para constatar que en realidad eso me deja un vacío. No me hace falta. No quiero seguir donde estoy, ni seguir haciendo lo que hago, así que, ¿para qué demostrar nada? ¿Sólo para subirme la autoestima? Pues puede ser una trampa, si demuestras que eres buena en lo que haces, tus jefes estarán encantados... y no te moverán de ahí.
Bien, pues por eso tengo que seguir formándome, para probar otras vías. En eso voy lenta, pero voy. Pensaba que me iba a rendir pronto, así que es como para estar satisfecha: me he acostumbrado a estudiar otra vez, hasta cuando haga falta. Ya descansaré después.
En el gimnasio, de puta madre, pero no voy a dar detalles. Lo que me pregunto es qué parte de mi rendimiento corresponde a los suplementos vitamínicos, y qué parte es verdaderamente mía. En una competición dirían que todo es mío, ya que esto no es dopaje, pero... no sé, es como si no tuviera todo el mérito por el hecho de andar apuntalando mi resistencia desde fuera.
He visto que otra gente da más importancia a mis pequeños logros deportivos que yo. Sí me hacen ilusión, pero no me considero ninguna crack, sino más bien un desastre. Si me lo curro, tiro p'alante, eso es todo, nunca destacaré, ni aunque hubiera empezado en esto a los 15 años.
Volviendo a cambiar de tema, también he tenido la sensación de que alguien hacía de celestina entre otra persona y yo, pero recriminando a la otra parte por no fijarse en lo que tiene alrededor, o algo así. El caso es que yo no tendría interés, así que nada de nada. Lo típico: es un amigo, y eso es todo. Ni siquiera es un amigo íntimo, es una persona más, alguien con quien puedes tomar algo, pero sabes que no encajáis en cosas como ideología, visión del mundo...
Luego habría dado un par de bofetadas a algún que otro listo que pretendía hacerse el gracioso precisamente de esa forma que no me gusta, pero qué le vamos a hacer, se descalifica solo el muy capullo.
Y parece mentira que hayan sido sólo cuatro días de trabajo, y no excesivo.
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