domingo, 25 de octubre de 2009

Lo inesperado

No me quería poner al teléfono, sabía que no podía con más cosas que las que ya tengo encima. Insistió, insistió, insistió. Al final, levanté el auricular y no tuve más remedio que decir que sí, que de acuerdo. Más que nada, por una cuestión de no dejar tirada a la gente.
Y aquí estoy, es domingo, pero he estado en la oficina y he currado. Mis planes de dedicarme a los estudios, a la mierda.
También me han regalado una cosa, menos es nada. Aunque necesito un día de fiesta urgente.
Debería irme a dormir dentro de un rato, porque como me pase como me suele pasar me acostaré a las mil, y a ver mañana quién me arrastra al curro otra vez. Que, por cierto, tengo miles de cosas que hacer: terminar lo de hoy, escaparme a entregar un formulario en cierto sitio, hacer unas fotocopias...

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