sábado, 10 de octubre de 2009

Síndrome catarroso estresado

Me duele la garganta y a ratos tengo un calor bastante rarito. Tenía que estudiar y no me concentro desde esta mañana. A pesar de ello, han caído casi dos temas de empolle.
Lo que quiero es aislarme seis meses, no ver a nadie excepto en el gimnasio, y a lo mejor de ahí también echaría a tres o cuatro. Apenas pisaría la calle, ¿para qué? ¿Para cabrearme con la estupidez y la mala fe ajenas?
No, no es que tenga la gripe y eso me agote la paciencia. Es que tengo estrés y eso sí que me agota la paciencia. Lo de la garganta y ese calor que no llega a ser fiebre son consecuencias de la bajada de defensas por el propio estrés. Tratar de descansar también tiene su toque febril, ayer me fui pronto a la cama, me dormí y me desperté hora y media más tarde, después de una pesadilla que ahora no recuerdo, pensando que serían las tres o las cuatro de la mañana, pero qué va.
Encima, ya no sé qué decirle a la colega pesada, que quiere que quedemos para hacer algo. De momento, ha colado la excusa del exceso de trabajo, que tampoco es que sea una excusa, sino la jodida realidad.
Me pregunto cómo se las arregla en estas circunstancias mi compañero de la izquierda, que tiene tanto agobio como yo, pero además un crío al que prestar atención cuando llega a casa. Creo que yo no podría.
A lo mejor si empezara a irme todos los días a la cama a las 10, las cosas mejorarían. Es lo único que se me ocurre, pero no sé entonces cuándo iba a estudiar lo poco que estudio. Y tampoco me hace gracia desertar justo cuando todo el mundo se pone delante de la tele, es el momento de estar juntos y criticar los programas. Y luego dicen que la tele impide el diálogo en las familias... pues en la mía, no.
No sé, ¿qué más podría hacer para no estar tan jodida?
Quizá mandar mis sueños inmediatos a la mierda, pero a ver dónde dejo el "ahora o nunca" que me he planteado. Además, si luego me arrepiento del abandono, estaré en peores condiciones para empezar otra vez. Es lo que tiene el paso del tiempo.
Creo que solamente puedo prestar atención a los síntomas y obrar en consecuencia a corto plazo: si el cerebro no funciona, descanso. Si me duele el cuerpo, es estrés, así que descanso, de nuevo. Si me empiezo a sentir desamparada, descanso y relativización de problemas, sé que es producto del momento. Si me da un ataque de hambre, tratar de no atacar lo más grasiento que encuentre, como las patatas fritas o el chocolate. Tratar de sustituir los ansiolíticos por infusiones más suaves; sólo necesito tener un poco más de paciencia y no exigir quedarme dormida ya.

Yo me pediría una excedencia mañana, pero no puedo abandonar al resto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario