Qué raro, justo cuando me meto en bailes complicados se satura la cosa en el trabajo. La ley de Murphy, supongo.
A mí a veces me dicen las cosas con retraso. En lugar de decirme que tengo mala cara y darme algún mimo cuando llego a casa, me dicen al día siguiente "Uf, pues ayer tenías una cara que parecía un culo". Y nada de mimos, claro.
Hoy creo que tengo la misma cara, mañana me dirán que "ayer" parecía hecha polvo. Y no me servirá de nada.
No soy la única que lleva toda la semana al borde del colapso. Hay quien estaba ya con un pie en el abismo, y a saber si no acabará la cosa con más de una baja.
Mientras tanto... seguiré teniendo mala cara.
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