Veamos: lo normal en mí es agarrar unos cuelgues impresionantes con tipos que no me hacen ni caso, o muy poco caso. No sé si será una señal de madurez esto que me pasa ahora: me gusta alguien sin más, sin idealizaciones, sin comeduras de tarro. Por otra parte, fijo que no va a dejar a su novia, así que paso de hacer nada. Bueno, pues él parece últimamente más enganchado que yo, que ya digo que no lo estoy. No hace más que dar pequeñas señales, y yo trato de mirar para otro lado. Me halaga recibir esa atención, sí, pero nada más. Es como para dudar de que me guste, porque no tiene nada de traumática la situación; nada que ver con la vez anterior, que prefiero olvidar.
No es que me haya vuelto insensible del todo: siento el vacío, estaría bien tener a alguien y podría ser él si estuviera solo. Pero... esto es lo que hay. La realidad es como es.
Gato con guantes no caza ratones. O lo que es lo mismo: o la ética o la estética. La vida algunas veces es así.
ResponderEliminar