Esta mañana ha habido una avería en el climatizador del trabajo, y hemos tenido que trabajar casi con guantes. Era difícil concentrarse, con lo cual me alegro de haber adelantado faena estos días, porque así he podido ir más despacio hoy. Cuando se ha arreglado el asunto, aún me ha costado quitarme de encima el frío. Es más, tengo ahora mismo la sensación de estar con el termostato alterado, y no creo que se me quite hasta que me vaya a dormir.
La alternativa es el gimnasio. Con un par de ejercicios en esa sala llena de cuerpos sudorosos, o simplemente pasando cinco minutos allí, se me quitará el destiemple. Pero tengo una pereza... Sólo pensar en preparar la bolsa y salir a la calle se me hace cuesta arriba. No hay nada en la tele, y sin embargo me apetece mirarla el resto del día.
Hum... claro que, si voy, esto... creo que hoy tendrán merengues en la pastelería de la calle paralela al gimnasio... ejem...
Qué gran pecado la pereza, eh? Es que cuando hace frío uno se mete encasa y ya es dificil volver a sacarlo de allí. Bueno, ya nos cuentas que fue lo que hiciste finalmente.
ResponderEliminarBesos!
http://ayrael.blogspot.com
Pues... fui. Y me porté bien, no me acerqué mucho a la pastelería ;-). De todos modos, sigo con el termostato averiado, y no sé por qué, después de sudar a mares...
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