domingo, 6 de marzo de 2011

¿Quién eres, después de los años?

Casi nunca veo a nadie del colegio ni del instituto. Sólo tengo una excepción pertinaz: un chico con el que siempre me encuentro en la salida o la entrada de la estación de cercanías. No nos saludamos. Si no lo hacemos, no es por ninguna razón grave; a veces pasa que no tienes contacto con una persona y casi prefieres seguir así, y no es que te hayas peleado con ella, quizá sea una pura cuestión de pereza.

En este caso, las cosas tampoco invitan a reanudar relaciones. Este chico era simpático mientras se le consideraba un poco desastroso. Era bajito y rechoncho, y sus notas dejaban bastante que desear. Luego consiguió superar el último curso de insti, y estudió una carrera que tampoco es nada del otro mundo. Ignoro por qué desde hace años va por la calle mirando a todos de reojo, por encima del hombro. No sé si habrá conseguido un buen trabajo con sus estudios; la carrera no es de esas que te permiten dar un pelotazo, y, que yo sepa, sigue viviendo donde antes, o si no, probablemente no se bajaría del tren en el mismo sitio. Físicamente tampoco ha cambiado apenas; quizá tenga algo menos de pelo.

No sé, mi conclusión es que sigue teniendo la autoestima baja, y pone esa cara para superar complejos y enfrentarse al mundo. Pero probablemente esté más solo que yo, que ya es decir.

2 comentarios:

  1. todos estamos solos... y en el fondo creo que es eso a lo que tenemos que aprender, a estar con nuestra soledad pero a estar bien... tarea ardua y difícil lo sé... y no soy las más indicada para dar consejos... dependiente y más...
    en fin que yo ayer también me encontré con una antigua compañera del insti y sin saber cómo ni porqué si la paré, si la saludé, si estuvimos hablando más o menos cinco minutillos..

    ResponderEliminar
  2. tambien depende de como sea la otra persona, este chico que conozco no es "acogedor" en este sentido, y como yo soy mas bien cortada...

    ResponderEliminar