No son ni las 9. Me he puesto a hacer la cama y notaba como un desfallecimiento interno tremendo. Entonces, me he dado cuenta de que el michelín estaba más pequeño. Esperanzada, he terminado de estirar el edredón y he ido a pesarme. Nada, no he adelgazado ni un gramo.
Aún no he comido nada, porque he quedado dentro de una hora para desayunar, pero debería picotear alguna cosa para no caerme al suelo.
Más que hambre, tengo necesidad. No me muero por comer algo, no se me hace la boca agua al ver un anuncio del McDonald's. Tengo flojera, debilidad...
... y no sé qué hago aquí, escribiendo con el estómago tan vacío. Seguro que son todo desvaríos y no me estoy dando ni cuenta.
(Una barrita de cereales más tarde...)
Qué pronto es todavía.
Me estaba preguntando por qué una semana chunga nunca es compensada por otra buena. La que acabamos de pasar pintaba muy bien, se me han resuelto un montón de cosas o al menos están por fin encaminadas, pero justo cuando más feliz estaba, se me torcieron un par de historias.
Una es una tontería, supongo, pero me dio qué pensar. Resulta que fui a comer a un sitio, y me levanté para lavarme las manos. Los baños no tenían muy claros los símbolos de masculino y femenino, y yo iba algo acelerada, con lo cual me metí en el que no era. Vi que había un vejete meando dentro, y fue poner el pie en el baño, decir "perdón" y salir al otro baño, al bueno. Me puse a lavarme las manos y el viejo va y se me planta en el umbral de la puerta, que estaba abierta, subiéndose la bragueta. No había mucha luz y no me atreví a mirarle directamente a la cara, qué corte, así que no puedo intuir lo que estaba pensando. Él no dijo una palabra y a continuación se marchó. No sé si pretendía pedirme explicaciones, si quería ver qué clase de friki había irrumpido en el baño de tíos, si se había enamorado de mí... Al rato, el mismo tipo apareció en el comedor del restaurante, echó un vistazo, no sé si me localizó... pero se piró al instante. No comenté nada con mi gente, porque menudo cachondeíto, les conozco. En fin... me aguó bastante el día y ya no disfruté ni de la comida ni de la compañía, por si se le ocurría volver y hacer algún comentario (y encima después pasó algo más serio, un asunto familiar que no voy a comentar aquí).
Luego he estado elaborando teorías al respecto: me acabo de cortar el pelo bastante corto y llevo una semana con bastante ronquera, con lo cual mi voz tiene algún que otro tono más grave que el habitual. Además, ese día llevaba vaqueros y una cazadora de cuero. Con todo eso y con la poca luz... no descarto que el viejo pensara que yo era un chaval y no entendiera qué demonios hacía pidiendo perdón y entrando en el baño de chicas.
¿No decíais que tengo un toque masculino? Hala, podéis reíros.
No sé si tendrás un toque masculino, pero eres muy graciosa.
ResponderEliminar....igual el vejete es gay y penso que ya habia ligado......
ResponderEliminarpelo corto,voz grave, cazadora de cuero???
no te digo mas...que luego dices que me rio...(jijijijij)
Nada, no tiene ninguna importancia. Como usuario habitual de los servicios masculinos (recalco que únicamente para hacer mis necesidades, que de todo hay en la viña del Señor), el señorque describes es totalmente compatible con un perfil muy habitual en los aseos públicos de caballeros. Se trata de "el vejete mirón" que es un señor que te encuentras nada más entrar y que aparentemente no está haciendo nada. Se dedica a examinar a todo hombre que por allí circula (culo, pene, porte en general...). Cuando sale del servicio, otea el horizonte en para buscar alguno que haya pasado con nota el examen. Desconozco si se trata de gays o simplemente es que son muy curiosos, lo que sí que te digo es que son totalmente inofensivos y sólo se limitan a la exploración visual.
ResponderEliminarpelo corto transitorio, voz grave que ya ha desaparecido, y cazadora de cuero que tampoco es una chupa punk precisamente, es más formal...
ResponderEliminarpero riete si te apetece...