martes, 6 de septiembre de 2011

Martes tranquilo

Me he pasado varias horas enganchada a un libro. Al final, estaba tan cansada que no me enteraba de lo que estaba leyendo, pero me apetecía terminarlo. Cuando me he ido a levantar, parecía que me iba a los lados, y aún no se me ha quitado ese extraño mareo. Seguro que Don Quijote empezó así, y luego veía gigantes donde había molinos.

Y no he echado de menos internet, lo que prueba que no estoy enganchada a la red. Últimamente no ando tanto por aquí, sólo me meto en cierta red social, por si me encuentro a alguien que me gusta entre la lista de amigos. Dicen que los que aparecen ahí se eligen aleatoriamente, pero no lo tengo claro. A mí me pasa que, cuando hago algo en la página de otra persona, aparezco la primera en su lista de amigos. O sea, que quizá estoy teniendo un visitante un poco especial. Ojalá hiciera algo más que curiosear en mis estúpidos mensajes.

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